La resistencia obtuvo un reconocimiento internacional. En palabras de Diego Cornejo, director ejecutivo de la Asociación de Editores de Periódicos (Aedep) desde el 2011, esa resistencia tiene una misión: que se derogue la Ley de Comunicación (LOC), “un instrumento antidemocrático y restrictivo”. En octubre, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) entregará a la Aedep, como parte de sus actividades por la 72ª Asamblea, el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa.

¿Qué desafíos deja este premio?
El primer gran desafío es sostener la resistencia. Hay medios que han flaqueado en este periodo, que se han retirado de la Aedep para no tener problemas políticos o económicos.

¿Cuántos medios están en la Aedep?
Están una veintena de medios, pero son seis empresas de medios. La Aedep representa a un conjunto de empresas que tienen productos de comunicación; entre ellos, los periódicos que han soportado, en los últimos 10 años, una agresión contundente de parte del Estado y del Gobierno, del poder político. En el aspecto periodístico, estas empresas han mantenido un rigor y han luchado por mantener una ética periodística que garantice su independencia editorial. Esto ha significado colocarse en un plano de resistencia. No ha sido muy fácil contrarrestar la acción del Ejecutivo con este instrumento, que ha debilitado las posibilidades de los medios y de los periodistas.

Habla de sostener la resistencia, ¿a qué, concretamente?
Nos resistimos a la aplicación de una Ley de Comunicación antidemocrática y restrictiva, y a las acciones de una Superintendencia de la Información que genera una serie de inconvenientes para las empresas de comunicación. Nos estamos resistiendo a un ambiente de limitaciones al ejercicio del periodismo. Curiosamente, a un gobierno que se dice socialista le repugnan las empresas privadas de comunicación, pero no le repugnan las de petróleo, por ejemplo. ¿Cuál es la diferencia? Obviamente, la diferencia es que las de comunicación trabajan con lo que en algunos países se dice ‘la versión de la realidad’ o ‘la interpretación de la realidad’, y eso es un problema para gobiernos autoritarios.

¿Hasta cuándo podrán mantener esa resistencia?
Esa resistencia terminará cuando logremos que una Asamblea derogue la ley por cómo se la hizo y porque es inconstitucional, antidemocrática y regresiva. la resistencia también implica desarrollar estrategias de supervivencia de los medios agredidos económicamente.

Vienen las elecciones presidenciales. ¿Existen expectativas reales de que los candidatos se comprometan a derogar esa ley lo hagan?
Todos los políticos, con excepción del sector oficial, se han sumado a la propuesta de la derogación de la ley... los precandidatos de la oposición han dicho que una de sus primeras acciones será derogarla. (I)