Desde la época prehispánica, los habitantes de este territorio realizaban comercio marítimo y fluvial con otros pueblos del continente. Los conquistadores españoles establecieron más tarde un puerto comercial a orillas del río Guayas a la altura del barrio de Las Peñas hasta lo que hoy es la calle Olmedo, con muelles para embarque y desembarque. Con el tiempo, fue notorio que la sedimentación, que afectaba al río Guayas, tornaba difícil la navegación para barcos, cada vez más grandes, que entonces tenían que llegar hasta Puná y realizar allí las operaciones de embarque y desembarque de la carga, que se transportaba en barcazas hasta los muelles del malecón en Guayaquil.










