Por Jake Bernstein, Petra Blum, Oliver Zihlmann, David Thompson, Frederik Obermaier y Bastian Obermayer
Sergey Roldugin y otro grupo de amigos conforman una red empresarial alrededor del primer ministro ruso Vladimir Putin, en el poder desde el año 2000, revelaron los documentos del estudio Mossack Fonseca (MF) filtrados al diario alemán Süddeutsche Zeitung y luego al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés), los Panama Papers.
Roldugin y Putin forjaron un vínculo estrecho durante su juventud. Amigos cercanos, casi hermanos, caminaban por las calles de Leningrado cantando y, en el caso de Putin, ocasionalmente involucrándose en pleitos a puñetazos.
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Cuando Putin ascendió al poder como líder supremo de Rusia y Roldugin se hizo de renombre como chelista clásico y director de orquesta, ambos siguieron manteniendo esta cercanía. Roldugin ha tocado para Putin y sus huéspedes de alto perfil en la residencia presidencial y ha dado a los medios entrevistas que suavizan la atemorizante imagen del presidente.
Ahora, los documentos secretos de la firma panameña Mossack Fonseca que la filtración, bautizada como “Panama Papers”, muestra que Roldugin es el conductor tras bambalinas de una red clandestina, operada por los socios de Putin, que ha movido al menos $ 2.000 millones a través de bancos y compañías offshore (paraísos fiscales), según arroja la investigación realizada por el ICIJ, el Süddeutsche Zeitung y otros medios asociados.
En los documentos, Roldugin aparece como propietario de empresas offshore que han recibido pagos de otras compañías por decenas de millones de dólares. Una compañía vinculada con el chelista también cobró influencia secreta sobre el mayor productor de camiones de Rusia Kamaz y, otra, International Media Overseas, se apropió de una gran tajada de la industria publicitaria de la televisión rusa.
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Es posible que Roldugin, quien públicamente ha negado ser un hombre de negocios, no sea el verdadero beneficiario de estas riquezas. La evidencia encontrada en los archivos sugiere más bien que Roldugin podría estar actuando como testaferro de una red de leales a Putin o, tal vez, de Putin mismo.
Roldugin no respondió a preguntas directas. Reporteros del Organized Crime and Corruption Reporting Project, socio del ICIJ, se reunieron brevemente con el músico después de un concierto en Moscú la semana pasada. Roldugin les dijo que necesitaba más tiempo para revisar las preguntas y decidir qué podía contestar.
En los documentos filtrados se describen alrededor de cien transacciones financieras vinculadas con la red. Son complejas. Los pagos son disfrazados de diferentes maneras. Sobre el papel, acciones de la compañía son intercambiadas de ida y vuelta en un solo día. Los documentos están posfechados. Se contabilizan dudosos recargos financieros. Los derechos para créditos multimillonarios se venden entre compañías offshore por un dólar.
En prácticamente cada instancia el resultado es el mismo: el dinero y el poder se mueven en dirección hacia la red, las compañías y las personas aliadas con Putin. Los tratos encubiertos de la red le permitieron obtener dinero en una gran variedad de formas, incluyendo cientos de millones de dólares en créditos blandos de un banco controlado por el gobierno ruso.
Mossack Fonseca registró a algunas de las empresas de Roldugin y ayudó a administrar los activos de la red en las Islas Vírgenes y otros paraísos fiscales.
Durante años ha habido informes –la mayoría de denunciantes internos– de la riqueza secreta de Putin. Se ha dicho que unas cuantas compañías offshore, un palacio y un megayate pertenecen al líder ruso. Numerosos medios de información también han destacado cómo la gente que rodea a Putin se ha hecho rica. Sin embargo, realizar un cuadro detallado de las actividades financieras ocultas del círculo de Putin no ha sido posible.
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Muchos de los hombres vinculados con la red, incluyendo a Putin, comparten algo más que una historia común. Están conectados con el Banco Rossiya, con sede en San Petersburgo, al que el gobierno de Estados Unidos ha identificado como la caja chica personal de Putin.
Los archivos dejan en claro que fue el Banco Rossiya el que construyó la red. Sus empleados se ocuparon de ello, trabajando para crear las compañías offshore, adjudicar la propiedad a Roldugin y otros, y vigilar las transacciones a través de bancos en Rusia, Chipre y Suiza.
El modelo económico, según el cual los miembros del círculo de Putin han compartido los beneficios de esta red, también fue establecido con anterioridad en San Petersburgo. En los años noventa, Putin y los propietarios del Banco Rossiya crearon una cooperativa para una comunidad cerrada en el que todos tenían casas. La cooperativa detentaba una cuenta bancaria en común. Todos podían depositar dinero y todos podían retirarlo.
En ninguna parte de los archivos MF aparece el nombre del presidente ruso, un antiguo jefe de espías de la KGB. Grabaciones y relatos de testigos muestran que inclusive cuando los confidentes más cercanos de Putin discuten en privado sus manejos financieros, para referirse a él sólo utilizan seudónimos o gesticulan al aire, antes que pronunciar su nombre.
Es inconcebible, sin embargo, que la red pudiera existir sin el conocimiento y apoyo de Putin, dijo Karen Dawisha, una politóloga estadunidense que ha escrito extensamente sobre Putin y su régimen.
“Él toma lo que quiere”, afirmó Dawisha. “Cuando tú eres el presidente de Rusia no necesitas un contrato escrito. Tú eres la ley”.
Luego de recibir un detallado cuestionario del ICIJ y sus medios asociados, Dmitry Peskov, el vocero del Kremlin, denunció en una conferencia de prensa a los artículos de próxima aparición como “un ataque” y “una serie de embustes”, de acuerdo con los servicios de noticias rusos. Según se informó, Peskov dijo que las preguntas se referían a compañías offshore y a “un gran número de hombres de negocios que Putin jamás ha visto en su vida”.
“Negar reiteradamente o comentar algo que no tiene relación con nosotros es simplemente tonto”, dijo Peskov a los reporteros.
Lazos de amistad
En Youtube existe un video de Arkady Rotenberg, un antiguo instructor de yudo que se convirtió en multimillonario gracias a Putin. Se encuentra parado con un grupo de hombres. Putin pasa por ahí, flanqueado por su equipo de seguridad. Rotenberg no lo ve venir. Sin alterar el paso, Putin frota la cabeza de Rotenberg, alborotando su pelo, como uno lo haría con un perro o un niño.
De todos los de su círculo cercano, Arkady y su hermano Boris Rotenberg son los que conocen a Putin desde hace más tiempo. Su amistad data de los años sesenta, cuando siendo chicos entrenaban juntos en un club de artes marciales. Los lazos de amistad crecieron hasta incorporar también los negocios.
En 2014, la Unión Europea y el gobierno estadunidense impusieron sanciones a Arkady Rotenberg, en respuesta a la invasión de Putin a Ucrania. Estados Unidos también sancionó a su hermano Boris.
El Departamento del Tesoro destacó que los dos habían “amasado enormes volúmenes de riqueza durante los años del régimen de Putin” a partir de contratos gubernamentales, incluyendo casi $ 7.000 millones para los Juegos Olímpicos de Sochi. El documento tímidamente describía los motivos de la sanción como “haber actuado para o en representación de … un alto funcionario” de la Federación Rusa.
En 2013, un año antes de que se impusieran las sanciones, una de las compañías de Arkady Rotenberg obtuvo contratos gubernamentales potencialmente lucrativos para trabajar en un gasoducto con un presupuesto de $ 40.000 millones entre Rusia y Europa. Por el mismo tiempo, tres sociedades anónimas realizaron grandes pagos a la red de Putin, según muestran los archivos. Dos de las compañías fantasma, y probablemente las tres, eran controladas por Arkady Rotenberg, de acuerdo con los archivos de Mossack Fonseca.
Préstamos de estas compañías de Rotenberg, por un total de más de $ 231 millones, fueron a parar a una compañía asentada en las Islas Vírgenes de nombre Sunbarn Limited, creada por un gerente del Banco Rossiya. Los préstamos no presentaban calendario de pagos.
Arkady Rotenberg no respondió cuando se le solicitó comentar al respecto.
En el caso de los Rotenberg, los documentos de Mossack Fonseca sugieren tratos ocultos de negocios entre Putin y sus viejos amigos. En el caso de Sergey Roldugin, los documentos afirman falsamente que no tiene conexiones políticas, obscureciendo el papel del músico en este esquema.
No hay duda de que Roldugin y Putin son cercanos. Algunas publicaciones lo han calificado como el mejor amigo de Putin. A principios de los ochenta, Roldugin arregló una doble cita en la que Putin conoció a su futura esposa, Lyudmilla.
Putin eligió a Roldugin para que fuera el padrino de su primera hija, María, un papel sagrado en la tradición ortodoxa rusa. Una foto de Putin con María en brazos, junto a su esposa y Roldugin, puede ser rápidamente encontrada en Internet.
Mossack Fonseca y los banqueros suizos parecen haber ignorado evidencias de fácil acceso sobre los vínculos entre Putin y Roldugin. Por ley, a los bancos en Suiza se les exige determinar si los cuentahabientes tienen conexiones políticas, para impedir un uso inapropiado de las cuentas. El término empresarial para ello es “personas políticamente expuestas” o PEP (por sus siglas en inglés).
Los archivos de Mossack Fonseca contienen una solicitud en Gazprombank Switzerland para abrir una cuenta bancaria para una compañía a nombre de Roldugin. La forma preguntaba expresamente si el propietario de la compañía tenía “cualquier relación PEP o VIP”.
La respuesta: “No”.
“El banco tenía la obligación legal de verificar estas declaraciones”, aseveró Mark Pieth, antiguo jefe de la sección de crimen organizado del ministerio de Justicia suizo. “Por su proximidad a un jefe de Estado en funciones, Roldugin es claramente una persona políticamente expuesta”.
Gazprombank declinó hacer comentarios.
En una carta dirigida a ICIJ, Mossack Fonseca afirmó que el bufete ha “establecido debidamente políticas y procedimientos” para identificar y manejar casos que involucren a políticos y personas asociadas con ellos.
Dijo que la compañía consideraba estos casos como “de alto riesgo” y realizaba verificaciones y seguimientos periódicos más exhaustivos. “Llevamos meticulosamente a cabo la debida diligencia sobre nuestros nuevos y potenciales clientes, misma que con frecuencia excede el rigor de las reglas y los estándares establecidos a los que nosotros y otros estamos sujetos”.
La amistad de Roldugin con Putin probablemente lo llevó al exclusivo club de accionistas del Banco Rossiya. En 2010, un servicio noticioso ruso reveló que Roldugin poseía más de 3% del banco.
El chelista le dijo en 2014 a The New York Times que “años atrás” había necesitado dinero y que se hicieron arreglos para conseguirle una participación. Lo que tuvo que hacer para obtener estas acciones no se especificó. (I)




















