El ajuste al presupuesto general del Estado, anunciado el martes por el ministro coordinador de la Política Económica, Patricio Rivera, se verá reflejado en una reducción del gasto corriente y de inversión, estiman analistas en vista del panorama actual.

La Asamblea aprobó el año pasado una proforma 2016 de

$ 29.835 millones, con un precio del barril de petróleo de $ 35 y una proyección de crecimiento del PBI del 1%. El precio promedio del barril de crudo ecuatoriano ha fluctuado desde enero entre $ 19 y $ 23, según el Sistema Nacional de Información. Ayer el estimado fue de $ 19,73, según Petroecuador.

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El presidente Rafael Correa anunció ayer que el precio fue ajustado a $ 25 por barril.

Sin embargo, no es la caída en el precio del crudo la que motiva el ajuste, explica Jaime Carrera, director del Observatorio de la Política Fiscal, porque el presupuesto de este año se presentó con ingresos petroleros cero. Esto, según dijo Correa en agosto pasado, porque un ingreso menor a $ 35 no llega a cubrir los gastos de producción y el pago a las empresas.

Para Carrera, el problema estaría en un cálculo sobrestimado de los ingresos, como en el caso de los tributarios, calculados en $ 15.490 millones, y en la falta de ingresos para cubrir las necesidades de financiamiento, que ahora estarían entre los $ 10.000 y $ 12.000 millones.

Santiago Bucaram, director del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito, coincide con ello y agrega que en los ingresos tributarios hay calculados entre $ 700 y $ 1.500 millones de más.

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“Para ejecutar el presupuesto tal como está planteado, la necesidad de financiamiento es mucho mayor que los $ 6.600 millones inicialmente planificados. Y como no hay financiamiento disponible, la única opción que tiene el Gobierno es comenzar a recortar gastos”, señala Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal.

El riesgo país llegó a 1.700 puntos el pasado 15 de febrero y bajó a 1.483 el lunes, según datos del Banco Central. Eso significa que para Ecuador endeudarse en este momento es muy costoso porque le darían créditos a tasas cercanas al 16% o 17%, dice Acosta. El último crédito se consiguió a 10,5%.

Los analistas consideran que el Gobierno tiene dos caminos: recurrir al Fondo Monetario para conseguir crédito a largo plazo o forzar financiamiento interno con el pago de TBC (Títulos del Banco Central).

En esas condiciones, el BCE anunció el martes un ajuste en las previsiones del crecimiento, del 1% al 0,4%. Pero para los analistas, en realidad habrá un decrecimiento del 2%. (I)