A Olivia Zambrano aún le duelen los talones y las piernas. Dice que son secuelas del chikungunya que padeció hace seis meses y que afectó también a otros nueve miembros de su familia, todos de la parroquia Picoazá, en Portoviejo, Manabí.

Según ella, los mosquitos son parte de su entorno en el invierno y también cuando el barrio se queda sin agua, ya que ella y sus vecinos deben acumularla en tanques y se corre el riesgo de que sirvan de criaderos del Aedes aegypti, transmisor del zika, dengue, chikungunya y la fiebre amarilla.

Según el último reporte del Ministerio de Salud Pública (MSP) de Ecuador, emitido el viernes último, en el país se registran 53 casos de zika, y 18 de estos (uno importado y 17 autóctonos) están en Portoviejo, Manabí, lo que la convierte en la provincia con mayor incidencia de esta enfermedad.

En el 2015, según el (MSP), Esmeraldas y Manabí, en el norte del país, fueron las provincias con más casos de dengue y chikungunya.

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En los últimos 3 años, Manabí registró un incremento de casos, principalmente de dengue. En el 2013 se presentaron 2.234 casos; en el 2014, 2.039 y en el 2015 fueron 13.189 casos; y hasta el pasado 12 de febrero ya se habían reportado 248.

Según José Palma, presidente del consejo barrial de Picoazá, la falta de agua en esta localidad obliga a almacenarla. Él dice que también hay otros factores que causan la proliferación de mosquitos, entre ellos, el rebose del alcantarillado y la falta de predisposición de los ciudadanos para eliminar el agua que se acumula en recipientes en sus casas.

Carmina Pinargote, coordinadora zonal 4 de Salud, coincide en esto. “El clima que tenemos acá (Manabí) es tropical y es un clima ideal para la reproducción (de mosquitos), obviamente el hecho de que no tengamos algunos servicios básicos y que la gente tenga depósitos de agua y que no los tiene bien cuidados son otras de las causas para la mayor reproducción de mosquitos”, dijo.

Señaló, además, que para contrarrestar esto, de lunes a viernes, realizan un seguimiento de los casos de dengue y chikungunya porque hay la probabilidad de la presencia de zika. Los sábados se efectúan mingas de destrucción de criaderos.

Mientras, Mayra Perero, directora de la coordinación de salud del municipio de Portoviejo, indicó que se verificará que las vulcanizadoras tengan techos para evitar que haya acumulación de agua en llantas u otros sitios.

“La situación para que esto baje (casos de enfermedades por vectores) también depende de nosotros mismos, no esperar que venga la ayuda desde arriba, debemos tener un poco más de cultura. Aquí en Picoazá ha habido muchísimos casos de dengue y chikungunya”, manifestó Palma.

En Chone, norte de Manabí, aún no se presentan casos de zika, pero ya se realiza una campaña para la destrucción de los criaderos. Esto se hace a través de mingas, programadas por el Comité de Operaciones de Emergencia de Chone.

En lo que va del año, en Chone se registran 28 casos de dengue y 3 de chikungunya. (I)