La eficacia del denominado “milagro ecuatoriano”, en medio del shock internacional ocasionado por la caída del precio del petróleo, genera aclaraciones por parte del propio Gobierno. El presidente Rafael Correa en su conversatorio del martes pasado, en Guayaquil, comentó: “Se ha hablado varias veces del milagro ecuatoriano, yo siempre dije en economía y en desarrollo no hay milagros: hay decisiones consistentemente acertadas y adecuadas políticas económicas”.

Sin embargo, tras “el derrumbe del precio del petróleo” (que en agosto estaría en el orden de los $ 35,79 de acuerdo al Sistema Nacional de Información), la apreciación del dólar y la falta de moneda nacional para poderla devaluar, dijo: “No podemos hacer milagros ante tremendo shock externo”.

Las declaraciones tienen un tono distinto al que utilizó Correa a su regreso de una gira por Europa en noviembre de 2013. En esa ocasión aseguró: “Hay gente que está muy pendiente de lo que pasa en Ecuador, de esta esperanza, el socialismo del siglo XXI, de las nuevas ideas que están surgiendo en América Latina; de ver el estancamiento de Europa, mientras que países como Ecuador crecen, reducen pobreza, reducen desigualdad. Entonces el modelo ecuatoriano ya se lo conoce incluso como el milagro ecuatoriano”.

En la última intervención del presidente frente a la prensa nacional explicó que por la caída del crudo, Ecuador dejará de recibir unos $ 7.000 millones y ratificó que “probablemente no crezcamos este año, sino que decrezcamos”.

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Advirtió, además que podría haber un aumento del desempleo, pero aseguró que se trabaja para evitar un mal mayor que es una crisis sistémica.

El Gobierno había previsto crecer en 4,1% en la proforma de 2015, pero frente a los problemas externos revisó las metas a 1,9% en junio pasado.

Ahora para el presidente Correa, “el crecimiento es altamente deseable, pero no es necesario para mejorar el nivel de vida” y aseguró que en este año se trabajará para tener una mejor distribución de la riqueza y que se protegerá a los más pobres. (I)