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Violencia entre indígenas y policías acordonó Carondelet

No les importaban los toletazos que recibían por respuesta. De pronto, cuando la muralla parecía quebrarse, salieron del fondo decenas de motos, caballos y policías prestos a las detenciones.

No les importaba los toletazos que recibían por respuesta. De pronto, cuando la muralla parecía quebrarse, salieron del fondo decenas de motos, caballos y policías prestos a las detenciones. Foto: redaccion

Los indígenas estaban decididos a romper el cerco policial y tomarse la Plaza de la Independencia, donde el presidente Rafael Correa cantaba y bailaba con sus simpatizantes la noche de ayer, jueves 13 de agosto.

Amarraron tres palos gigantes para tumbar a los gendarmes que, formados con escudos y protecciones, cerraban la calle Chile, frente a la iglesia de La Merced, a dos cuadras del Palacio de Carondelet.

Al tercer intento, los manifestantes habían tomado fuerza frente al notorio debilitamiento de los gendarmes. La táctica era estampar los troncos en los escudos para provocar la desprotección y repartir latigazos con cabestros.

No les importaban los toletazos que recibían por respuesta. De pronto, cuando la muralla parecía quebrarse, salieron del fondo decenas de motos, caballos y policías prestos a las detenciones.

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Los manifestantes se dispersaron. Uno de los primeros en caer fue el presidente de la Ecuarunari, Carlos Pérez Guartambel. Los uniformados lo voltearon y lo fueron cargando.

Como él, hubo varios apresados. Los indígenas que alcanzaron a huir se replegaron en la Plaza de San Francisco, a dos cuadras, donde se habían quedado más manifestantes. Había confusión entre ellos, pues a la detención de Pérez Guartambel se sumaba la noticia de la aprehensión del prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe, en la Plaza de Santo Domingo, ubicada a cuatro cuadras de ahí.

Eran las 19:30 y, desorientado sin sus líderes, el movimiento indígena empezaba la retirada de la marcha que había iniciado tres horas y media antes, en el parque de El Arbolito, en el centro norte de Quito.

En la tarde, miles de manifestantes se desplazaron desde ahí a la avenida 10 de Agosto para dirigirse al Centro Histórico. Tres cuadras llenas de marchantes antecedían el paso de la cúpula dirigencial. Hombres y mujeres encapuchados formaban con cabestros un cordón de seguridad alrededor de sus líderes. La custodia daba paso solo a periodistas para que tomen declaraciones.

Carlos Pérez Guartambel, Salvador Quishpe, Jorge Herrera, Pepe Acacho, Nelson Erazo, Pablo Serrano planteaban así su plataforma de lucha: archivo de las enmiendas constitucionales, Ley de Aguas, Decreto 016 y proyecto de la Ley de Tierras, y la restitución del 40% de aporte estatal a las pensiones jubilares.

Atrás, las bases indígenas se mezclaban con las de las demás organizaciones sociales: obreros, estudiantes, médicos y ciudadanos. La marcha logró unos 2 kilómetros de largo. Cuando la cabeza ya estaba en el Centro Histórico, la cola aún estaba en la Caja del Seguro, unas veinte cuadras atrás.

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Los incidentes iniciaron cuando los primeros huelguistas llegaron a las calles Espejo y Guayaquil, a dos cuadras de Carondelet. Los policías, que formaban un cerco, habían cerrado el paso al Palacio con vallas de metal que los protestantes no tardaron en derribar y lanzar contra los gendarmes.

Salvador Quishpe intentó apaciguar sin éxito a sus coidearios. Los indígenas destruyeron las veredas para hacerse de piedras. También aventaban palos y prendieron voladores dirigidos contra los uniformados. Varios explosivos se colaron entre los escudos y detonaron en medio del tumulto de policías.

Un encapuchado lanzó una bomba molotov que se incendió en los pies de los gendarmes. Ellos respondieron con una descarga de gas lacrimógeno. La multitud asfixiada entró en pánico. El enfrentamiento siguió varios minutos hasta que los indígenas siguieron avanzando en la marcha y jóvenes encapuchados les tomaron la posta para agredir al cerco policial.

Un uniformado, que en primera fila orientaba a sus compañeros con un altavoz, se percató del cambio. “Ya no son manifestantes, solo son estudiantes”, les gritaba. La manifestación bordeó el flanco oriental de la Plaza de la Independencia y llegó a la Plaza de Santo Domingo.

Ahí, Carlos Pérez Guartambel alentó a los marchantes a cercar Carondelet. Los que alcanzaron a escuchar el plan lo siguieron por la calle Rocafuerte, para sellar el flanco sur. Varios indígenas guiaban en esa dirección a los manifestantes que iban llegando a Santo Domingo para no perder la unidad.

Los cabecillas luego viraron para adentrarse en la Plaza de San Francisco para ganar terreno en el lado occidental del Palacio. Siguieron dos cuadras más hasta la iglesia de La Merced, donde se enfrentaron nuevamente con los policías y varios fueron apresados junto con Pérez Guartambel. Así llegó la confusión.

Replegados nuevamente en Santo Domingo, recuperaban fuerzas. El dirigente Leonidas Iza rechazó ahí las detenciones de los dos líderes. “No nos iremos hasta que los liberen”, advertía.

A las 20:30, Quishpe reaparecía maltrecho en la plaza, con la camisa rota y cubierto de una ceniza negra en todo el cuerpo. Indicó que fue agredido por la Policía, al mando de un oficial Ortega, que le golpearon la cabeza contra el piso y lo patearon.

“Los correístas me querían arrastrar en plena esquina de Carondelet”, dijo. Dio su declaración y se retiró custodiado por sus simpatizantes. Minutos después, decenas de motos policiales invadieron la plaza para ahuyentar a los protestantes.

Tras la incursión, un tumulto se formó en una esquina. Un indígena shuar, Vicente Antuash, había caído herido con una rotura de cabeza. Las circunstancias del incidente no eran claras.

Unos manifestantes decían que cayó al suelo derribado por una moto; otros, que un policía le dio un toletazo. Fue atendido por la Cruz Roja y llevado en una ambulancia. Una hora después, la dirigencia indígena dio una rueda de prensa. Salvador Quishpe se presentó aún maltrecho con otros heridos.

Una dirigente contó que fue detenida junto con Pérez Guartambel. Dijo que ambos fueron golpeados y puestos en libertad. Al presidente de la Ecuarunari, agregó, lo llevaron en una ambulancia a una clínica que, por seguridad, ocultó su ubicación.

El presidente de la Conaie, Jorge Herrera, informó que hubo más de 20 detenidos. Citó a los quiteños a las 16:00 de hoy en la Caja del Seguro. Y anunció la radicalización de las protestas: “Convocamos a todo el pueblo. En la región amazónica, en la costa y en la sierra, estaremos en pie de lucha”. (I)

Redacción
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