Fueron los clientes de Samborondón que la visitaban en el local de Plaza Quil los que la animaron a abrir en diciembre su librería, Vida Nueva, en Las Terrazas. Margarita Barriga Pino de Baquerizo, su propietaria, recuerda que antes, hace doce años, la librería se instaló en el centro comercial Bocca, pero no por mucho tiempo, “pues esto no era muy poblado aún”, recuerda.

Conocida como autora de cuentos infantiles, Margarita está feliz con la acogida a la librería, en la que sigue impartiendo talleres de animación a la lectura para niños, aunque también los hace para maestros, padres y hasta para abuelos.

Ahí en la librería, rodeada de dos pequeñas nietas que le preguntan por libros e historietas, Margarita nos cuenta sobre su cercanía con la literatura infantil. Ha publicado decenas de cuentos para niños, entre ellos cinco con la saga de Mia, algunos que le ha publicado Alfaguara como Suspiros, La leyenda del maíz Crespín.

Sus cuentos han sido parte de antologías con otros autores y también ha publicado con su editorial VN, cuyo sello de identificación son tres figuritas, una seguida de otra: una margarita, una señora con barriga y un pino, que dibujan su nombre: Margarita Barriga Pino.

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Las mismas figuras las usa en sus talleres infantiles, de esa manera los niños no olvidan su nombre. Es que el sentido del humor y la creatividad son recursos que adquirió en la crianza de sus ocho hijos. Confiesa que le gustan los niños. “Por eso me animé a tener ocho hijos. Creo que me dediqué a ellos porque pude hacerlo, me hice una mamá creativa, empecé a hacer títeres para ellos”, recuerda.

Margarita, de 73 años, tiene ahora 20 nietos y un bisnieto, quienes al igual que sus hijos han disfrutado de su calidez, creatividad y sentido del humor.

Aunque de niña escribía poesía, la escritura de cuentos infantiles vino después, cuando su hija menor, Irene, la animó a hacerlo.

Segunda entre cuatro hermanas, “era una niña que me daban pataletas, rabietas, era peleona, y al mismo tiempo me encantaba la aventura y la naturaleza”, recuerda. Por eso ella es Mía, el personaje de sus cuentos, una pequeña que disfruta de la naturaleza, de las travesuras, de las aventuras.

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Pero Mia no solo es Margarita cuando era pequeña, también lo es ahora. Por ejemplo, Mia y el terremoto, uno de los cuentos de la saga de Mia, habla de la experiencia que pasó la autora durante el terremoto del 2010 en Chile, que la tomó por sorpresa en un piso 19. Ella había asistido a una convención de literatura infantil. En la obra cuenta su experiencia, como si lo hiciera una niña a otros niños.

Margarita se siente orgullosa de haber estudiado por su cuenta hasta convertirse en experta en saber qué tipo de cuentos son los que les gustan a los niños, sobre los que aconseja a leerles desde muy temprana edad. “Mientras más chiquito se empiece a leerle, va ser un gran lector”, asegura

¿Es difícil escribir para niños? “No, yo creo que es cuestión de sentarse a escribir, pensar, probar, borrar, volver a escribir, conversar mucho con los niños”, responde.

A los niños, dice, les gustan los cuentos con frases repetitivas, y también los de la literatura clásica, los cuentos maravillosos como La bella durmiente, Cenicienta, Caperucita..., que tienen mucho de susto y de terror, pero también de redención, de resurrección, como cuando por ejemplo el príncipe besa a la durmiente o cuando el guardabosque rescata a Caperucita”.

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Un niño como tú es el título de uno de sus últimos cuentos sobre la infancia del padre José Kentenich, fundador de Schoenstatt. “Está escrito para niños y se han puesto muchas cosas simpáticas que hizo él, de tal forma que un niño vea que puede ser un niño normal y después entregarse a la Virgen y al Señor”, comenta Margarita.

Como le encanta enseñar, echa de menos su faceta de catedrática de parvularias en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, donde estuvo quince años. “Era la época en que no eran necesarios los diplomados ni maestrías, pero en la que había verdaderos profesores”, dice al tiempo de sentirse orgullosa de haber formado a una generación de “excelentes parvularias”.

“Yo he tomado la vida como fue viniendo, soy feliz con la edad que tengo, en julio cumpliré los 74”, finaliza Margarita con una sonrisa.

Dicen de ella “Siempre fue supercreativa, se ingeniaba juegos para mí y mis siete hermanos. Pese a su edad no para en su actividad”.Irene Baquerizo Barriga Hija