A medida que los vuelos desde y hacia los Estados Unidos se reactivan, los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CDC) aconsejan a las aerolíneas bloquear los asientos del medio en los vuelos comerciales para reducir la transmisión del coronavirus en un 23 a 57%.

Llegaron a esta conclusión al estudiar modelos de laboratorio de naves de un solo pasillo y doble pasillo, usando aerosoles para imitar la aspersión de gotas de portadores del virus. Los resultados se publicaron en el Reporte Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC.

El riesgo se redujo un 23% al tener a un pasajero sentado en la misma fila y a dos asientos de alguien infectado.

La reducción del riesgo fue de un 57% cuando el asiento del medio quedaba vacío en una sección de tres filas que contenía una mezcla de pasajeros infectados y no infectados.

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Pero el estudio no midió el impacto de usar mascarillas.

Los responsables son el Instituto Nacional de Salud y Seguridad Ocupacional y la Universidad de Kansas.

Las aerolíneas han vuelto a llenar sus vuelos comerciales en Estados Unidos, en un intento de recuperarse de las pérdidas financieras durante los picos de la pandemia.

Delta Airlines será la última en desbloquear los asientos centrales de sus vuelos, el próximo 1 de mayo.

Las áreas de espera de los aeropuertos, como el de Fráncfort, también han bloqueado asientos para reforzar las reglas de distanciamiento. Foto: Shutterstock

Pero los analistas no creen que las compañías aéreas regresen al bloqueo de asientos. “Es una bomba que lanzan los CDC”, dijo al Washington Post un representante de Atmosphere Research Group. “Las aerolíneas lo verán, dirán qué bien, pero no van a bloquear asientos”.

Business Insider contactó a varias aerolíneas, pero estas se escudaron en la organización gremial Airlines for America. Esta confirmó que las compañías siguen confiando en las capas de protección personal para mantener el riesgo de infección en las aeronaves en niveles muy bajos.

Los CDC dijeron a principios de abril que la gente que recibe la vacuna completa puede viajar con poco riesgo de transmisión y que no necesitan una prueba de COVID-19 a menos que estén regresando de otro país a los Estados Unidos.