Por más de un siglo, los comerciantes han llegado al souk (mercado) de Dubái buscando especias, perlas y oro. Este metal es la exportación más lucrativa de la ciudad, después del petróleo. Dubái ha aprovechado su posición geográfica, especializándose en bóvedas para oro, joyerías y refinerías.

Se trata de una auténtica cadena del oro. En la compañía Etihad Gold refinan y convierten el oro en lingotes, que son barras con grado de inversión. Proveen a bancos y comerciantes, pero también a joyeros mayoristas. La Etihad, además, tiene la certificación Dubai Good Delivery, un reconocimiento internacional de calidad y especificaciones técnicas.

El copropietario de la refinería de oro Salah Khalaf dice que ve un gran futuro para su negocio, desde la perspectiva de la joyería y de las inversiones. De hecho, es un gran promotor de que la gente “invierta solo en oro”, pues ve el efecto que ha tenido en su ciudad: infraestructura, estabilidad y seguridad.

La refinería hace lingotes en una variedad de tamaños. El precio puede variar. De momento, una barra de oro de 10 kilogramos cuesta un poco menos de 450.000 euros.

Uno de los más grandes comercios de oro en Dubái, llamado Jawhara, fue fundado por la familia Adbullah en 1955. Se especializan en oro, joyería y diamantes. Ahora se expandieron a ventas al por menor.

En Dubái, el oro es libre de impuestos para los turistas. Foto: Shutterstock

Tawhid Abdullah, el director ejecutivo, dice que la industria del oro está prosperando, y que a cada momento hay de 40 a 50 toneladas disponibles en el mercado, sea al por menor o al por mayor. “Y debido a los grandes números que manejamos, nuestros precios son los más competitivos del mundo”.

La joyería y la industria del oro están bien reguladas en Dubái. El Grupo de Orfebrería y Joyería de Dubái tiene más de 700 miembros, y entre sus estándares y los del Gobierno, se aseguran de vender “un producto perfecto”, en palabras de Abdullah.

Se estima que entre el 20 y 40% del oro del mundo pasa por Dubái cada año, y que la mayoría pasa por el souk del oro, donde hay 300 tiendas en apenas medio kilómetro cuadrado.

Una gran ventaja: el oro de Dubái es libre de impuestos para los turistas. Por eso, muchos se aventuran al souk o al parque Oro y Diamante en busca de joyas.