Cuando la vida útil de un vehículo llega a su fin, un correcto procesamiento podría darle vida a muchos otros componentes. Este principio de sostenibilidad industrial podría reducir el consumo de energía productiva en un 74%, debido a que elimina pasos intensivos.

Los autos que salen de servicio son una gran fuente de acero reciclado. El trabajo que se hace en los deshuesaderos y centros de clasificación garantiza que cuanto antes ocurra el procesamiento del vehículo, menor será el riesgo ambiental y mayor el valor económico que se recupere.

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¿Cómo es la transformación y reciclaje?

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos sugiere que lo primordial para este proceso es drenar los fluidos y retirar elementos peligrosos a través de sistemas de seguridad. Allí se incluye batería, refrigerante y combustible. Así luego se pasa a aceite y ligas de frenos.

Tras la descontaminación, empieza el desmontaje y la separación. Habrá autopartes usadas y metal que será prensado y triturado en plantas de producción secundaria.

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Los autos que salen de servicio son una gran fuente de acero reciclado Foto: Cortesía de General Motors

“La Administración de Información Energética de Estados Unidos describe que, en este territorio, una parte significativa de la producción de acero proviene de hornos eléctricos que utilizan más del 90% de chatarra como insumo, lo que refuerza el papel del vehículo desechado como fuente de metal posconsumo”, precisa el informe difundido por el portal especializado ClickPetroleoeGas.

A pesar de que hay muchos puntos que sustentan esta práctica, también existen cuestionamiento sobre la legalidad de los deshuesaderos y los protocolos de seguridad para el procesamiento de desechos.

(I)

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