La escena es habitual para millones de usuarios de teléfonos inteligentes: una fotografía se ve nítida, con buen color y rango dinámico en la galería del celular, pero al enviarla por una aplicación de mensajería o subirla a una red social aparece más lavada, con menos detalle o ruido visible. Aunque la reacción inmediata suele ser culpar a la cámara del dispositivo, el problema casi siempre está en el recorrido que sigue la imagen después de ser tomada.