Cargar el iPhone parece una tarea sencilla, pero cuando el dispositivo tarda más de lo normal en alcanzar el 100 %, el problema suele estar lejos de la batería. En muchos casos, la causa de una carga lenta en el iPhone está relacionada con el cable USB-C, su calidad, certificaciones y hasta el orden en el que se conecta al cargador y a la corriente.
Aunque el conector USB-C es reversible y puede enchufarse en cualquier posición sin afectar su funcionamiento, el orden de conexión sí importa. Lo recomendable es conectar primero el cable al adaptador de corriente y luego el iPhone. Hacerlo al revés puede provocar picos eléctricos, especialmente si se utilizan cables genéricos o sin certificación, lo que a largo plazo afecta el rendimiento de la carga.
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Este comportamiento se debe al proceso de negociación de potencia, mediante el cual el iPhone, el cable y el cargador determinan cuánta energía pueden manejar de forma segura. Si alguno de estos elementos no cumple con los estándares adecuados, el sistema limita automáticamente la potencia, lo que se traduce en una carga más lenta del iPhone.
Un elemento clave en este proceso es el chip e-Marker, integrado en los cables USB-C certificados. Este chip informa al iPhone sobre la capacidad real del cable, la potencia máxima que soporta y la velocidad de transferencia de datos. Cuando un cable no cuenta con este componente o no está correctamente certificado, el dispositivo reduce la velocidad de carga como medida de protección.
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Por este motivo, Apple recomienda el uso de cables certificados MFi (Made for iPhone/iPad). Estos accesorios cumplen con los requisitos técnicos y de seguridad de la compañía, incluyendo la presencia del e-Marker y materiales de mejor calidad. Existen opciones de terceros con certificación MFi que ofrecen el mismo nivel de fiabilidad sin necesidad de comprar un cable original.
Además del cable, es fundamental utilizar un cargador compatible con USB Power Delivery (USB-PD), el estándar que permite la carga rápida en el iPhone. Solo cuando cable y adaptador son compatibles con USB-PD se logra una correcta negociación de energía y una carga eficiente.
En cambio, los cables USB-C genéricos o de bajo costo suelen carecer de certificaciones y componentes adecuados. Esto no solo provoca que el iPhone cargue lento, sino también desconexiones intermitentes y un mayor riesgo de dañar el cable, el cargador o el propio dispositivo.
Antes de comprar un cable, conviene revisar aspectos clave como la certificación MFi, la compatibilidad con USB-PD, la presencia del chip e-Marker, la calidad de los materiales, la velocidad de transferencia y una longitud adecuada. Elegir bien estos elementos es determinante para garantizar una carga rápida, estable y segura del iPhone. (I)