El papa León XIV afirmó que el ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, reservado a los hombres, debe entenderse a la luz de la sucesión apostólica, al tiempo que exhortó a formar presbíteros “ardientes en la caridad evangélica” y “misioneros valientes”.
Durante una catequesis centrada en la constitución dogmática Lumen gentium, el pontífice explicó que la Iglesia tiene su fundamento en los apóstoles, a quienes Cristo quiso como “columnas vivas” de su Cuerpo místico, dotando a la institución de una estructura de origen divino.
Publicidad
En ese contexto, subrayó que la dimensión jerárquica de la Iglesia no responde a una construcción organizativa, sino que está al servicio de la unidad, la misión y la santificación de sus miembros, en continuidad con el encargo recibido por los apóstoles como testigos de la resurrección.
El papa precisó que esta misión se transmite mediante la sucesión apostólica, base del sacramento del Orden, estructurado en tres grados: episcopado, presbiterado y diaconado, encargados de enseñar, guiar y santificar al pueblo de Dios.
Publicidad
Según indicó, el vínculo con los apóstoles —elegidos por Cristo entre varones— constituye el fundamento teológico por el cual la Iglesia sostiene que el sacerdocio ministerial está reservado a hombres, en fidelidad a la tradición y al mandato original.
Finalmente, el pontífice recordó que la jerarquía debe entenderse como servicio y llamó a los fieles a orar por las vocaciones sacerdotales, pidiendo ministros comprometidos con el bien común y la misión evangelizadora en todo el mundo. (I)