El tiempo de Adviento, periodo en el que los creyentes católicos se preparan para la Navidad, cuenta con una tradición importante que consiste en la colocación y el encendido de velas a lo largo de varias semanas.
En 2025, el Adviento se inicia el domingo 30 de noviembre y concluye el 24 de diciembre, en la víspera de Navidad.
Publicidad
Primer somingo de Adviento
Todos: Hacen la señal de la cruz.
Monición: No dejemos que los acontecimientos que padece el mundo y la crisis que vive nuestro país nos adormezcan. Jesús viene a nuestro encuentro y nos dice: ¡Permanezcan despiertos!
Publicidad
Oración inicial: Señor Jesús, queremos hoy armar la corona de Adviento y encender la primera vela morada para reconocerte como la luz del mundo que ha triunfado sobre las tinieblas y la muerte. Amén.
Bendición de la corona: Señor, te pedimos que derrames tu bendición sobre esta corona, para que nos recuerde domingo a domingo que debemos estar despiertos para acoger a Cristo que nos trae la salvación. No dejes que los males que nos rodean nos impidan comprometernos contigo para cambiar el mundo. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Al encender la primera vela: Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús!
Lectura evangélica: Lucas 21,25-36 / Guía: Palabra de Dios. / Todos: Te alabamos, Señor.
Meditación: Se hace un momento de silencio para meditar la Palabra de Dios y dialogar en familia con esta pregunta: ¿qué propósito nos puede ayudar a tener un corazón mejor dispuesto para recibir a Jesús en esta Navidad?
Peticiones: Se presentan intenciones y luego de cada una todos responden: ¡Ven, Señor, te esperamos!
Rezamos juntos: un padrenuestro y un avemaría.
Oración final: Querida Madre, se te ha encomendado la misión de estar siempre despierta para atender todas nuestras necesidades, particularmente cuando el peso de las responsabilidades nos agobian. Camina junto con nosotros en este Adviento. Amén. (I)