Miles de cristianos ortodoxos y católicos celebraron un lluvioso Domingo de Ramos en Jerusalén, descendiendo el Monte de los Olivos y dando inicio a la segunda Semana Santa consecutiva ensombrecida por la guerra en Gaza.
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Descendieron el Monte de los Olivos.


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Miles de cristianos ortodoxos y católicos celebraron un lluvioso Domingo de Ramos en Jerusalén, descendiendo el Monte de los Olivos y dando inicio a la segunda Semana Santa consecutiva ensombrecida por la guerra en Gaza.