El espacio exterior continúa siendo un enigma para los seres humanos, al punto que se le ha dificultado repetir las hazañas de décadas anteriores.

Fue en 1961 cuando el hombre salió al espacio y poco se conocía sobre los efectos que podría tener en el cuerpo humano el estar expuesto a altas velocidades de los cohetes así como a otras gravedades.

Con el paso de los años se fueron haciendo simulaciones y experimentos que han acercado este análisis. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nature Communications da un acercamiento sobre esto ante un eventual viaje hasta Marte, uno de los desafíos planteados por varios países.

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Científicos de la University College de Londres analizaron las consecuencias que podría tener para la salud la exposición a la microgravedad y la radiación cósmica galáctica ante el anuncio de misiones al espacio profundo.

Para su análisis se obtuvieron muestras y conjunto de datos de 11 vuelos espaciales en ratones expuestos y cinco misiones humanas así como una rata de microgravedad simulada y cuatro misiones simuladas de ratones expuesto a la radiación.

Los investigadores identificaron tres cosas. La primera de estas fue la de un mayor riesgo de nefrolitiasis, la segunda fue una deformación del rinón y un daño y disfunción renal cuando están en exposición a la radiación.

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“Hemos demostrado que existe una remodelación estructural y funcional renal probablemente causada por la microgravedad, probablemente de forma sinérgica con el GCR. Hemos demostrado que esta remodelación es un impulsor potencial de la formación de cálculos renales y de muchos de los cambios en la bioquímica urinaria de humanos y animales experimentados por quienes estuvieron expuestos a vuelos espaciales”, se indicó. (I)