Albert Einstein dejó por escrito en 1922 una reflexión sobre el sentido del éxito y la felicidad que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de sus frases más citadas. En una breve nota redactada en alemán, el científico expresó que “una vida humilde y tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito y la constante inquietud que implica”, una idea que resume su visión sobre el bienestar personal más allá de los logros materiales.
El mensaje fue escrito durante una estancia de Einstein en Tokio, cuando se encontraba en Japón por motivos académicos, poco después de haber sido informado de que había recibido el Premio Nobel de Física. En ese contexto, el físico plasmó sus pensamientos en hojas sueltas con el membrete del Hotel Imperial, donde se hospedaba.
Junto a esa reflexión, Einstein elaboró una segunda nota breve en la que destacó la importancia de la voluntad y la perseverancia con la frase: “Donde hay una voluntad, hay un camino”. Ambas expresiones reflejan una combinación entre la búsqueda de una vida serena y el esfuerzo constante que caracterizó su trayectoria científica.
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Las anotaciones surgieron de manera espontánea, cuando Einstein decidió entregarlas a un mensajero que había acudido a su habitación y al que no pudo darle una propina en efectivo. Como gesto de agradecimiento, optó por escribirle aquellos pensamientos y firmarlos.
Con el paso de los años, estos escritos se convirtieron en un testimonio personal de la filosofía de vida del autor de la teoría de la relatividad, mostrando un lado más humano y reflexivo del científico. (I)























