El cometa Halley, conocido también como 1P/Halley, volverá a acercarse al Sol en 2061, según las estimaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Este cuerpo celeste, uno de los más conocidos del sistema solar, fue observado por último vez en 1986. Su regreso despierta interés porque permite estudiar un objeto que ha sido registrado durante siglos y cuya trayectoria se conoce con precisión.
De acuerdo con la ESA, el astrónomo Edmund Halley identificó en el siglo XVII que los cometas observados en 1531, 1607 y 1682 podían ser el mismo objeto que regresaba periódicamente. Para llegar a esa conclusión utilizó los principios de la gravedad desarrollados por Isaac Newton y predijo que el cometa volvería en 1758.
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Pero falleció antes de comprobarlo; sin embargo, su predicción se cumplió y el astro recibió su apellido en reconocimiento a su trabajo científico.
El cometa tarda aproximadamente 76 años en completar una vuelta alrededor del Sol, siguiendo una órbita elíptica que lo lleva hasta las regiones exteriores del sistema solar, más allá de Neptuno. Asimismo, el estudio permitió conocer mejor sus cualidades.
Durante su paso en 1986, la sonda Giotto, enviada por la ESA, se aproximó a unos 596 kilómetros del núcleo y reveló que tiene una forma irregular, similar a una papa, mide cerca de 15 kilómetros de largo y posee una superficie tan oscura como el carbón.
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No obstante, la importancia del Halley va más allá de su próxima aparición. Según la Agencia Espacial Europea, sus registros se remontan al año 240 antes de Cristo y sus visitas han contribuido al avance de la astronomía.
Por su parte, la misión Giotto también permitió determinar que el cometa contiene abundante material relacionado con el agua y conserva sustancias primitivas de los primeros tiempos del sistema solar. (I)





