Hace cinco años, la guayaquileña Denisse Caballero, presidenta de la Fundación Yo Amo Animales, decidió adoptar de forma permanente a una de las mascotas rescatadas por la institución, pero pronto notó que el comportamiento de su entonces cachorra, Alexa, dificultaba mucho la convivencia. “Era una cachorra que nadie podía controlar, se nos comió los muebles y las paredes de la casa, entre otras cosas. Así que busqué de forma personal diferentes lugares para educarla, pero eran muy costosos y en otros me decían que mi mascota era muy inquieta y que por eso no se podía entrenar, hasta me sugirieron devolverla”, recuerda.

Por supuesto, Caballero decidió no rendirse y se le ocurrió poner en marcha una solución propia: la creación de un programa de adiestramiento canino dentro de la fundación que representa. “En ese momento yo solo quería solucionar mi problema, pero también entendí que hay muchas otras personas con el mismo problema que yo tenía y que existe esa gran necesidad por parte de los dueños de mascotas”, anota. “Así que realizamos la primera promoción, la segunda, la tercera… y ahora tenemos ya cinco años con este proyecto y nos ha ido muy bien”.

Algo que diferencia este programa de otros en el mercado, afirma Caballero, es que se invita al dueño a que trabaje directamente con su mascota. “Aquí no nos entregan al perro y nosotros lo entrenamos por nuestra cuenta, porque entonces viene otro problema: un tercero entrena al perro, pero al devolverlo, el dueño no sabe qué hacer”, afirma. “Con nosotros, el dueño aprende a entrenar a su perro, a identificar el origen del problema y cómo empezar a corregirlo”.

Denisse Caballero junto a sus mascotas, Firulo y Alexa.

El programa tiene dos módulos con un máximo de diez personas por sesión y cuenta con el aval de Canis Domum. “Hemos podido salvar muchos animalitos que las personas no pudieron educar o los adoptaron o encontraron adultos, o que quizás los malcriaron desde que empezaron a tenerlos con ellos provocando que se volvieran feroces o insoportables dentro de casa, pero muchas veces somos nosotros mismos los culpables”, reflexiona Caballero, quien también es la encargada de organizar junto con su equipo la ceremonia de graduación de las mascotas al terminar cada nivel donde reciben un certificado con su nombre.

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Alexa es hoy una mascota obediente que hasta se ha convertido en la modelo de Instagram de la fundación gracias a que aprendió a seguir instrucciones. “Quienes cambiamos en realidad fuimos nosotros los dueños porque estábamos haciendo muchas cosas mal y por eso Alexa reaccionaba como lo hacía. Por ejemplo, no la sacábamos a pasear el tiempo suficiente o le permitíamos subirse al mueble y comer cuando ella quisiera, así que ella pensaba que era la dueña de la casa y no nosotros, los humanos”, comenta. “Así que puedo dar fe personalmente de que el curso funciona porque yo misma tuve ese problema con mi mascota”.

Desde que arrancó, el programa se ha mantenido con un costo de $ 45 cada módulo de seis clases. La idea, dice Caballero, es mantener un valor que la familia pueda pagar para el bienestar de su mascota. “Nuestro objetivo siempre será ayudar y orientar”.

Un hogar más seguro y feliz

Judy Jaramillo decidió entrenar a su mascota, Maki, de ocho meses, luego que saliera corriendo tras escuchar un ruido fuerte de un automóvil, poniendo en peligro su integridad.

“Se asustó y yo salí corriendo detrás de ella, casi me da un infarto”, comenta la orgullosa dueña de una pug. “Pero hoy ya tiene menos nervios, es menos agresiva, ha aprendido a sentarse, aunque como nos indica su entrenador, es un constante seguir mejorando”, dice. “Muchas veces se culpa al animal que es inocente y en verdad somos nosotros los culpables de no enseñarle cómo debe comportarse”.

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Una mascota entrenada reporta importantes beneficios para el hogar que la acoge y, por ejemplo, también contribuye a que sus dueños caminen más, dejando de lado el sedentarismo, lo que tiene un efecto positivo sobre su salud física, y contribuye a que cumplan sus metas de ejercicio. El paseo diario es además la forma en que se construye el vínculo y la confianza con el animal.

Pasear diariamente a la mascota fortalecerá su confianza y el vínculo con su amo.

Los perros suelen ser animales juguetones y sociables y pueden angustiarse o aburrirse si no tienen suficiente que hacer. Es clave ofrecerles oportunidades regulares y seguras para jugar con personas u otros perros amistosos, entonces el entrenamiento será clave, por ejemplo, para que su mascota tenga un comando para volver a su lado cuando usted se lo pida.

Si su perro no escucha sus órdenes no solo será frustrante, sino que también puede ser peligroso. Para lograrlo, un primer paso es ser consistente con el mensaje que le transmite y no contradecirse entre otros miembros de la familia.

De acuerdo con la Sociedad Real para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (RSPCA, por sus siglas en inglés), un buen adiestramiento hace que su perro sea más fácil de controlar, mejora su calidad de vida y su relación con su dueño cuando este aprende a comunicarse con su mascota y a mostrar el liderazgo necesario. Además, el entrenamiento con recompensas puede ser un momento muy divertido para compartir con su mascota.

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El alimento de la mascota no debería permanecer servido todo el día. La mascota debe comer cuando su dueño lo dispone.

Entre otras recomendaciones de RSPCA están el fomentar su buen comportamiento con premios, nunca gritarle ni castigarlo, puesto que es más probable que los perros se comporten mal si tienen miedo o sufren.

El entrenamiento adecuado también ayudará a que su perro aprenda a quedarse solo en casa, cuando sea necesario, sin hacer travesuras, inquietarse o aullar.