Como una solución que “aprovecha subproductos naturales y que podría contribuir a disminuir la dependencia de los envases convencionales derivados del petróleo” presentan los logros de un equipo de investigadoras que empezaron a crear envases biodegradables a base de harina y de algas.
Así lo informan en el medio Ok Diario, donde señalan que el avance investigativo es ejemplo de economía circular y de protección del medioambiente.
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El desarrollo de “nuevos envases biodegradables a partir de harinas y residuos de algas es una combinación que abre la puerta a alternativas más sostenibles para la industria alimentaria”.
Las investigadoras María José Fabra y Amparo López destacan que se trata del primer estudio que combina de manera complementaria harinas de grano entero pigmentadas y biomasa marina sin refinar, indican en El Debate.
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La investigación
El trabajo lo realizaron en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Valencia, España.
El equipo desarrolló materiales de envasado diseñados para descomponerse en el medio natural. Estos films biodegradables se han obtenido al combinar harinas de maíz pigmentadas y del cereal sorgo (Sorghum bicolor) con biomasa marina procedente del alga roja Gelidium corneum, detalla el site Interempresas.
Enfatizan que los resultados, “publicados en la revista Food Hydrocolloids, suponen un enfoque innovador para revalorizar residuos agrícolas y biomasa marina. La combinación de ambos componentes mejora la rigidez del material y reduce su sensibilidad a la humedad”.
Informa OK Diario que según la investigación, los científicos trabajaron con formulaciones que permiten obtener películas y estructuras con propiedades adecuadas para el envasado de alimentos.
De igual manera, resalta que “estos materiales tienen características mecánicas y de barrera que los sitúan como candidatos viables frente a soluciones plásticas tradicionales”.
La investigación -dicen en Interempresas- introduce un planteamiento novedoso al emplear harinas de grano entero pigmentadas junto con biomasa marina sin refinar para ajustar las propiedades de los nuevos envases.
“Las harinas son ricas en almidón, que interactúa con la celulosa de las algas y determina la estructura interna de los bioplásticos, así como en compuestos naturales como los polifenoles bioactivos, que influyen en el color, la luminosidad y la protección frente a la radiación ultravioleta de los films”, agrega.
“Nuestros resultados demuestran una vía químicamente sinérgica para valorizar residuos agrícolas y marinos en materiales de envasado biodegradables, mejorando tanto el rendimiento del material como su sostenibilidad dentro de la bioeconomía circular”, expresan López y Fabra.
En OK Diario manifiestan que los resultados del trabajo apuntan a que estos nuevos envases podrían convertirse en una alternativa real en el sector del packaging alimentario. (I)