Cómo hacer que su perro no salte cuando llega a casa

Algunos perros no lo pueden evitar: ni bien ven a su dueño, expresan su alegría con un audaz salto. Eso puede ser bastante doloroso en el caso de animales grandes. Más problemático aún es que el animal le salte así a un desconocido. Por suerte, es relativamente sencillo quitarle al perro esa costumbre.

Los dueños deberían volverse aguafiestas. Es mejor apartarse o moverse hacia un lado cuando el perro inicia el salto. De ninguna manera el dueño debería prestarle atención.

Después de un rato debería dirigirse a él y acariciarlo o darle una recompensa. Esa estrategia la debe seguir hasta que el perro aprenda que saltar no le aporta nada. Entonces, se puede implementar un ritual sustituto: un “siéntate” o “dame la patita”, por ejemplo.

No tire la correa de su perro al pasear, ¿cómo lograrlo?

- Mirar en la dirección en la que se camina: los perros responden a los ojos y al lenguaje corporal de las personas. Si uno siempre vuelve la cabeza hacia el animal al caminar, lo estará frenando. En cambio si la cabeza y el cuerpo indican siempre la misma dirección, el perro lo registra y seguirá el mismo rumbo.

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- Recompensar correctamente: si el perro camina concentrado en la correa, no hay nada que objetar a que reciba alguna golosina de vez en cuando. Pero los dueños no deberían mantener una golosina delante de su nariz para obligarlo a caminar junto a ellos. Porque entonces el animal no se concentrará en la persona, sino en la tentación.

- No tirar de la correa: si el animal de repente huele algo y se detiene, no hay que tirar de la correa, porque entonces la vinculará con algo negativo. Lo mejor es detenerse también, hablar con el animal y volver a atraerlo en la dirección deseada.

Atender el mal aliento de los perros

Los veterinarios explican que el mal aliento de las mascotas puede tener distintos orígenes. A veces, el mal aliento puede esconder una enfermedad seria. Por eso, se trata de un indicio que conviene no pasar por alto. Siempre es recomendable consultar con el veterinario en estos casos.

Si el aliento es más bien ácido, puede ser que la mascota no tolere bien el alimento. En esos casos, puede ser de ayuda cambiar el alimento. Sin embargo, este cambio no debe ser abrupto, sino transcurrir en un periodo de alrededor de una semana, paso a paso. La idea es ir dándole a la mascota cada vez menos del viejo alimento y algo más del nuevo.

Detrás del mal aliento puede esconderse una inflamación. Si el aliento huele más bien a podrido, puede deberse a una inflamación de las encías o del periodonto. Esto puede ser doloroso para el perro, por lo que es importante consultar con el veterinario.

Sin embargo, hay cosas que los dueños de las mascotas pueden hacer para no tener que llegar a ese punto. Los veterinarios recomiendan, por ejemplo, limpiar los dientes de los perros desde que son pequeños.