La población cristiana católica en Estados Unidos experimenta su mayor crecimiento en los últimos años, impulsada por cambios demográficos y migratorios que están reconfigurando el mapa religioso del país.
Según un análisis de NBC News basado en datos del Censo de Religión de EE. UU. y de la Oficina del Censo, entre 2010 y 2020 aumentó el número de católicos practicantes a nivel nacional, a pesar de que el número total de iglesias disminuyó en ese mismo periodo. Esta aparente contradicción refleja un fenómeno de concentración de fieles en menos parroquias, especialmente en regiones con fuerte crecimiento poblacional.
El cambio más significativo es geográfico. Mientras el noreste y el medio oeste —tradicionales bastiones del catolicismo estadounidense— perdieron cerca de tres millones de fieles en la última década, el sur y el oeste registraron un incremento de seis millones. Estados como Florida y Arizona destacan por el aumento sostenido en la proporción de católicos, en paralelo con intensos flujos migratorios.
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Este desplazamiento también tiene un componente étnico. De acuerdo con el Pew Research Center, los hispanos impulsan gran parte del crecimiento: pasaron de representar el 29 % de los católicos en 2007 al 36 % a finales de 2024.
A este repunte se suma un renovado interés por la fe en el último año, coincidiendo con la elección del papa León XIV. Diversas parroquias reportan uno de los mayores ingresos recientes de nuevos fieles, que serán recibidos oficialmente durante la Vigilia Pascual, celebrada en la víspera del Domingo de Pascua, detalla el New York Times.
Según el Pew Research Center, solo el 8 % de los aproximadamente 53 millones de adultos católicos en EE. UU. son conversos. Entre las principales motivaciones para incorporarse a la Iglesia figuran el matrimonio, la búsqueda espiritual y la influencia de familiares o amigos.
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El ingreso formal a la Iglesia en la adultez suele realizarse mediante la Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OICA), un proceso formativo que incluye clases y acompañamiento. En algunos casos, este camino puede adaptarse a procesos más personalizados. Entre los conversos destacados figura el vicepresidente JD Vance, quien se incorporó al catolicismo en 2019, a los 35 años.
Infraestructura eclesial
Pese al aumento de fieles, la infraestructura eclesial no ha crecido al mismo ritmo. El Censo Religioso reporta que en 2020 había 19.405 iglesias católicas, unas 1.000 menos que en 2010. Como resultado, parroquias en estados del sur y oeste registran congregaciones mucho más numerosas, con miles de asistentes habituales y, en algunos casos, decenas de miles de familias atendidas por pocos sacerdotes.
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Expertos atribuyen parte de esta reducción de templos a las consecuencias financieras derivadas de los escándalos de abusos sexuales en el clero, que han impactado a diócesis en todo el país durante décadas.
En el largo plazo, la tendencia confirma un desplazamiento sostenido. En 1980, casi el 70 % de los católicos vivía en el noreste y el medio oeste; para 2019, esa proporción había caído al 47 %. Paralelamente, diócesis del sur y oeste han crecido con rapidez, algunas sumando cientos de miles de fieles y enfrentando desafíos para ampliar su capacidad, detalla National Catholic Registrer.
Investigaciones del Center for Applied Research in the Apostolate sostienen que este patrón de “auge” en el sur y oeste contrasta con una “caída” en regiones históricas, donde el cierre y fusión de parroquias se ha vuelto frecuente ante la disminución de feligreses. (I)





