Es temporada de gripe y cuando nos toque el turno, escucharemos: ‘Hidrátate bien’, junto con otras recomendaciones. Muy probablemente, alguien se preocupará de ayudarnos a pasar el malestar de la manera más hogareña posible: con una sopa caliente.
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Con la gripe se pierde el gusto y el apetito. Pero una sopa caliente puede hacernos sentir mejor, y no es un efecto placebo: el bienestar es real.


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Es temporada de gripe y cuando nos toque el turno, escucharemos: ‘Hidrátate bien’, junto con otras recomendaciones. Muy probablemente, alguien se preocupará de ayudarnos a pasar el malestar de la manera más hogareña posible: con una sopa caliente.