La narcolepsia es un trastorno crónico del sueño que se caracteriza por una somnolencia extrema durante el día y ataques repentinos de sueño. Quienes padecen narcolepsia a menudo tienen dificultades para mantenerse despiertos durante periodos largos, sin importar las circunstancias. La narcolepsia puede provocar alteraciones graves en la rutina.

Uno de los problemas que presenta es que es difícil de diagnosticar y llega a detectarse incluso a los diez años de padecer los síntomas, que empiezan en torno a los 15-20 años. Estos tardan a la hora de identificarse porque parecen habituales, como una somnolencia excesiva durante el día que se le atribuye a que ha dormido mal, por ejemplo.

Un examen clínico y una historia médica detallada son esenciales para el diagnóstico y tratamiento de la narcolepsia, indica el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos de EE. UU. Es posible que el médico les pida a las personas que lleven un diario del sueño en el que anoten las horas de sueño y los síntomas por un periodo de una a dos semanas. Aunque ninguno de los síntomas principales es exclusivo de la narcolepsia, la cataplexia es el más específico y no aparece en casi ninguna otra enfermedad.

La Asociación Española del Sueño detalla que esta somnolencia incontrolable durante el día produce un sueño fragmentado por la noche, lo que vendría a ser pequeñas siestas, y algunos pacientes pueden sufrir parálisis del sueño y alucinaciones.

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El síntoma más frecuente es la cataplexia, una pérdida de tono muscular y de fuerza desencadenada por una emoción positiva (risa, orgullo), que puede hacer que estas personas no sigan hablando, se tengan que agarrar, o bien se caigan al suelo redondos, aunque no pierden el conocimiento ni se duermen, son conscientes de todo y oyen lo que sucede.

Las personas con narcolepsia pueden tener otros trastornos del sueño, como apnea obstructiva del sueño (un trastorno donde la respiración comienza y se detiene durante toda la noche), el síndrome de piernas inquietas e incluso insomnio, detalla Mayo Clinic.

Algunas personas con narcolepsia experimentan un comportamiento automático durante los breves episodios de dicho trastorno. Por ejemplo, pueden quedarse dormidos mientras llevan a cabo una tarea que realizan generalmente, como escribir a mano o en la computadora, o manejar, y continúan realizando la actividad mientras duermen. Cuando despiertan, no pueden recordar lo que hicieron y es probable que no lo hayan hecho bien.

Se desconoce la causa exacta de la narcolepsia. Las personas con narcolepsia tipo 1 tienen niveles bajos de la sustancia química hipocretina, un neuroquímico importante del cerebro que ayuda a regular la vigilia y el sueño MOR (movimientos oculares rápidos).

Los niveles de hipocretina son particularmente bajos en las personas que experimentan cataplexia. Se desconoce qué causa exactamente la pérdida de células productoras de hipocretina en el cerebro, pero los expertos sospechan que se debe a una reacción autoinmune.

También es probable que la genética influya en el desarrollo de la narcolepsia. Pero el riesgo de que un padre transmita este trastorno a un hijo es muy bajo, solo alrededor del 1 %.

No hay cura para la narcolepsia, pero algunos de los síntomas se pueden tratar con medicamentos y cambios en el estilo de vida. (I)