Tanto hombres como mujeres pueden perder cabello con la edad. Pero en ellas, este riesgo se asocia con la baja en niveles de estrógeno durante la transición de la menopausia.

Un nuevo estudio busca identificar la prevalencia de los patrones de calvicie femenina (FPHL), las características del pelo y los factores asociados en mujeres posmenopáusicas saludables. Los resultados se publicaron en línea el pasado febrero en Menopause, la revista de la Sociedad Norteamericana para la Menopausia (NAMS).

El patrón de calvicie es el desorden de pérdida de cabello más común en las mujeres. Se caracteriza por un adelgazamiento gradual en la línea de partición del pelo, seguida por pérdida difusa que se va incrementando gradualmente a partir de la coronilla.

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La calvicie femenina se puede desarrollar en cualquier momento, entre la adolescencia y el periodo de posmenopausia. Sin embargo, se cree que la pérdida de estrógeno durante la menopausia puede tener efecto en acelerar la caída, porque los receptores del estrógeno están presentes en los folículos capilares.

La pérdida de cabello se acentúa durante la transición de la menopausia. Foto: Shutterstock

Los cambios hormonales relacionados con la menopausia han demostrado influencia en el cuero cabelludo, reduciendo el diámetro del cabello y limitando su crecimiento. La calvicie, aunque sea en ciertas áreas, puede tener un efecto significativo en la autoestima y calidad de vida de la mujer, porque afecta su apariencia y su confianza en sí misma.

Ya que las mujeres pasan, en promedio, un tercio de su vida en posmenopausia, la investigación sobre las causas y tratamientos de la pérdida de cabello es necesaria.

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En este estudio transversal con 178 mujeres en una clínica de la menopausia, los investigadores intentaron evaluar la prevalencia de la FPHL en personas sanas que viven esta etapa, e investigar las características de sus cabelleras, así como los factores relacionados con la pérdida del cabello.

De las mujeres estudiadas, 52,2 % tenían FPHL. Y la prevalencia del trastorno aumentaba con la edad. Se detectó baja autoestima en un 60 % de las participantes, y aumentaba con la severidad de la caída del cabello. Los investigadores también notaron que un alto índice de masa corporal (obesidad) estaba asociado con un aumento en la prevalencia y empeoramiento de la FPHL en mujeres posmenopáusicas.

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¿Qué otros factores interesan a los investigadores? Hacen falta más estudios para determinar si las hormonas como el estrógeno y la testosterona, así como un historial de síndrome de ovarios poliquísticos están relacionados con la pérdida del cabello en mujeres posmenopáusicas.

Los resultados del estudio están publicados en el artículo Prevalencia de los patrones de calvicie femenina en mujeres posmenopáusicas: un estudio transversal.

“La pérdida de cabello en las mujeres estuvo asociada con menor autoestima en mujeres posmenopáusicas sanas en este pequeño estudio de prevalencia. Entender mejor los mecanismos responsables para este tipo tan común de caída del pelo en mujeres puede llevarnos a estrategias preventivas más eficaces y a nuevas opciones de tratamiento”, dijo la doctora Stephanie Faubion, directora médica de NAMS.

Equilibrio en el peso corporal para mantener el cabello

La mujer pierde cabello prácticamente al mismo ritmo durante toda su vida, pero lo repone rápidamente gracias al estrógeno, situación que no sucede con los hombres. “Cuando nosotros perdemos el cabello, no vuelve a crecer más”, comenta el doctor Francisco Plaza Bohórquez, ginecólogo.

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Un peso saludable contribuye a una cabellera más estable después de la menopausia. Foto: Shutterstock

Pero cuando la mujer entra en la menopausia, deja de producir estrógeno en cantidad y calidad necesarias para mantener el cabello brillante y abundante. “La reposición no se da al mismo ritmo”, dice el doctor Plaza. Por eso, alrededor de los 60 años se ven áreas del cuello cabelludo ralas.

Sin embargo, hay un pequeño factor que defiende a la mujer, menciona el doctor Plaza: la grasa corporal periférica femenina, distribuida en los glúteos, muslos y mamas. El tejido adiposo y los ovarios secretan un paraestrógeno, la estrona (E1), que estimula la producción de cabello –aunque la fuerza en la respuesta no es igual a la del estrógeno– y evita que la mujer tenga calvicie.

El estudio de Menopause menciona que la obesidad juega en contra de la retención y crecimiento del cabello en las mujeres, pero la extrema delgadez puede tener un efecto similar. El médico recomienda el equilibrio. “Los actuales estereotipos de belleza no quieren que la mujer tenga ni un gramo de grasa”, comenta, pero esto podría propiciar el riesgo de calvicie.

La mujer necesita mantener al menos el 12 % de su peso corporal como grasa, lo cual no significa estar obesa ni gorda”, dice Plaza, aun si eso se extendiera al 20 %.

Por otro lado, una pronunciada pérdida de peso en corto tiempo en mujeres jóvenes puede activar una caída del cabello temporal o efluvio telógeno, como compartió Jennifer Still, columnista de Insider, que perdió 120 libras en el transcurso de un año pero también vio adelgazar su cabellera. El cambio era necesario para ella, pues pesaba alrededor de 300 libras y tenía prediabetes y presión arterial alta.

Un porcentaje saludable de grasa corporal periférica (caderas y mamas) ayuda a las mujeres a preservar el cabello. Foto: Shutterstock

La situación mejoró a medida que ella llegaba a su peso ideal, pero mientras tanto, se acompañó de otras medidas: consumir suficiente proteína para su peso, suplementación de vitaminas y minerales, masajes en el cuero cabelludo, y hasta ha probado con la técnica del derma stamping (esto se hace con microagujas). Pero su mejor estrategia, dice, ha sido esperar a que su cuerpo se adapte a los grandes cambios y el ciclo de crecimiento del pelo vuelva a empezar. (I)