La palabra andropausia es muy utilizada, sin embargo, no es la correcta para hablar en forma general de los cambios en las hormonas sexuales que ocurren como parte natural del envejecimiento de los hombres.

A diferencia de la caída drástica de las hormonas reproductoras que ocurre en las mujeres durante la menopausia, los hombres experimentan después de la mediana edad (55-60 años) una disminución de la producción de andrógenos.

Esta caída normal de andrógenos da como resultado un cuadro clínico erróneamente denominado ‘menopausia masculina’ o andropausia, explica el doctor Paúl Casanova Romero, endocrinólogo de Cleveland Clinic Martin Health.

La designación más apropiada, por cierto, es disminución de andrógenos en el hombre que envejece, más fácil de recordar por sus siglas en inglés, ADAM. Como se mencionó, esta caída es gradual y no debería afectar la calidad de vida. “A medida que los hombres envejecen, es de esperar que su producción de testosterona disminuya naturalmente”, dice Casanova, y agrega que un hombre puede tener niveles bajos de testosterona y sentirse bien física, mental y sexualmente.

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El proceso de envejecimiento y cambios hormonales es distinto entre hombres y mujeres. Foto: Shutterstock

Este declive natural no es similar entre un hombre y otro, como sí ocurre en la menopausia, en la que sí hay una edad específica, alrededor de los 51-52 años. “En los hombres es bastante variable, dependiendo de cada individuo”, dice la doctora Evana Valenzuela-Scheker, endocrinóloga del Memorial Healthcare System, en Florida.

Según observa la especialista, el declive en la producción de testosterona empieza de manera mínima a partir de los 35 años, siendo más prominente recién a partir de los 80. Sin embargo, la producción de espermatozoides no parece ser significativamente afectada con la edad. “Hay hombres que pueden procrear hasta pasados los 70 años”.

¿Pero qué pasa cuando la persona sí se ve afectada? Lo que se conoce popularmente como andropausia es una combinación que ocurre en ciertos hombres, no en todos, como enumera el doctor Casanova: niveles bajos de testosterona determinados por al menos dos pruebas de laboratorio realizadas en la mañana, más síntomas como baja libido, problemas de erección, disminución de la masa muscular y cansancio.

El síndrome de deficiencia de la testosterona es un cuadro clínico producido por hipogonadismo tardío, que determina un descenso progresivo de los niveles de la hormona en los hombres de 50 años en adelante, expresa el doctor Paúl Peñaherrera, médico urólogo del Hospital de los Valles, en Quito.

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Es un trastorno endocrino que afecta el estado de salud en general, ya que varias funciones orgánicas, fisiológicas y metabólicas dependen directamente de los niveles de testosterona circulante. “Clínicamente es un proceso muy similar al climaterio en las mujeres”.

Casanova corrobora que algunos de estos hombres pueden experimentar síntomas semejantes a los de la menopausia, como exceso de sudoración y calor (bochornos), irritabilidad, dificultad para concentrarse y depresión.

El uso de geles, inyecciones y parches de testosterona debe ser supervisado por el especialista médico. Foto: Shutterstock

Las afectaciones en la salud mental se reflejan como cambios en el estado de ánimo y en el ciclo del sueño y trastornos en la memoria y la concentración, ansiedad y depresión menor, amplía el doctor Peñaherrera.

El sobrepeso también es un acompañante. “Los pacientes tienden a ser más obesos, a tener anemia y un menor estado general de salud”, observa la doctora Valenzuela.

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Mientras que el equipo médico de la Clínica Mayo enlista en este tema signos y síntomas como molestias o hinchazón en las mamas, infertilidad y pérdida de altura, fracturas por traumatismo y baja densidad ósea (osteopenia).

“Son precisamente estos últimos pacientes los que, previa evaluación médica, son candidatos a ser tratados con medicamentos que pueden incluir o no la utilización de testosterona”, señala Casanova.

Si bien la disminución de la testosterona es un hecho natural, el proceso en el hombre es mucho menos abrupto y rápido que en la mujer. El descenso natural de la testosterona en los hombres es, en la mayoría de los casos, más sutil”.

Dr. Paúl Casanova Romero

Buscando el diagnóstico y el tratamiento para la caída de testosterona

Los niveles de testosterona bajos en los hombres mayores suelen pasar desapercibidos, establece el equipo médico de la Clínica Mayo. Pueden evaluarse con un análisis de sangre, pero estas pruebas no son de rutina, y muchos de los hombres que tienen esta particularidad no sienten síntomas, y cuando los tienen, son fáciles de atribuirse a la edad, el uso de ciertos medicamentos u otras afecciones, como la obesidad.

De ser necesario, se hará tratamiento con terapia de remplazo hormonal, “siempre de la mano de un control prostático estricto”, señala el doctor Peñaherrera. El especialista dosificará los niveles hormonales y la suplementación, que se obtiene a través de inyecciones, parches o gel de testosterona.

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La terapia con testosterona está recomendada desde 2018 por la Sociedad Endocrina para los hombres con nivel bajo de testosterona relacionado con la edad que tienen signos y síntomas asociados. Algunos expertos lo consideran también para pacientes sin síntomas, pero las advertencias de la Sociedad lo limitan a quienes evidencian los efectos de la deficiencia de testosterona y tienen concentraciones de la hormona inequívocamente bajas y consistentes.

También enfatizan el uso de valoraciones precisas para medir la testosterona total y libre, y uasr rangos referenciales rigurosos para la interpretación de los niveles de la hormona, así como confirmar el diagnóstico repitiendo las mediciones de la concentración en ayunas por las mañanas.

En hombres en quienes se confirme la deficiencia androgénica, se recomienda aun otros diagnósticos adicionales para entender la causa. Y se desanima a empezar la terapia T (hormonal) en pacientes que estén planeando tener hijos pronto o tienen una serie de condiciones específicas.

La Clínica Mayo explica que la terapia hormonal alivia a algunos de los pacientes, pero no a todos. Entre los riesgos están estimular el crecimiento del cáncer mamario y de próstata metastásico (por eso la importancia del control prostático). También puede aumentar el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular (ACV) y contribuir a la formación de coágulos de sangre en las venas.

Así mismo, la desaconseja para hombres que planean tener hijos en un futuro próximo o tienen cáncer de mama o próstata, apnea obstructiva del sueño grave sin tratar, insuficiencia cardiaca o han tenido recientemente un infarto o un ACV.

En cuanto a la suplementación, también hay que consultar a un especialista, pues Valenzuela estima “el hecho de si un hombre necesita suplementos de testosterona por andropausia es controversial”. (I)