Los efectos de las demencias roban a las personas de su capacidad cognitiva: de recordar, de encontrar las palabras que quieren usar, de la atención, la concentración, de ciertas habilidades especiales que antes tenían y, en general, de su funcionalidad para la vida diaria. Es un síndrome con varias causas, y la enfermedad de Alzheimer es una de esas formas.

La manifestación más temprana de la demencia se llama deterioro cognitivo ligero. A través de biomarcadores, tecnología de imágenes y punciones lumbares para obtener fluido espinal y, posiblemente, mediciones de plasma sanguíneo, se puede hacer un diagnóstico bastante acertado para saber si ese deterioro se debe, en efecto, al alzhéimer, dice el neurólogo estadounidense Ronald Petersen, director del Centro de Investigación de Alzheimer de la Clínica Mayo, así como de la Clínica de Estudio del Envejecimiento.

Petersen también habla de dos tipos de tratamiento. Uno está enfocado a los síntomas, y ha estado en uso durante dos décadas. Aquí están los inhibidores de la colinesteresa, que incrementan la cantidad del neuroquímico acetilcolina en el cerebro, para mantener las células trabajando por mayor tiempo. En ese grupo están también el donepezilo, la galantamina y la rivastigmina. Y un cuarto fármaco es la memantina, que trabaja en un sistema neuroquímico diferente.

El doctor Ronald Petersen, neurólogo e investigador del envejecimiento y el alzhéimer. Foto: El Universo

“Pero todas estas son soluciones temporales para los síntomas”, afirma Petersen, y están destinadas a estabilizar, no a mejorar. Así que el siguiente campo de acción son las terapias modificadores de la enfermedad, que apuntan a los dos blancos del alzhéimer, las proteínas beta amiloide y tau. Los tratamientos para reducir amiloides completarán sus etapas finales de evaluación (fase 3) en los próximos meses.

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¿Cuál ha sido el impacto clínico de estas terapias que están en sus últimos meses de investigación? Petersen recuerda que en 2021 la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) dio aprobación acelerada al fármaco aducanumab, a base de los resultados de uno de sus dos estudios clínicos fase 3. Fue una decisión controversial, reconoce, pues ‘aprobación acelerada’ significa que la FDA considera que el aducanumab sí hace lo que promete, reducir los niveles de beta amiloide en el cerebro (certificado por una tomografía por emisión de positrones o PET). “Sin embargo, estaban menos convencidos de que eso tuviera un impacto clínico significativo. Así que es una aprobación tentativa”.

Lo que está por confirmarse, entonces, en los próximos meses, es que la reducción provocada por el aducanumab tenga el impacto deseado. Junto con este medicamento hay dos más que tienen el mismo propósito. “Los datos preliminares indican que todos funcionan bien, pero la clave es cuál va a ser el resultado de esa reducción de amiloide”.

Los exámenes de imágenes son parte de la batería de herramientas para el diagnóstico del alzhéimer y otros tipos de demencias. Foto: Shutterstock

Eso significaría que a corto plazo habría tres productos diseñados para enlentecer la progresión del deterioro cognitivo en los pacientes. “No son para mejorar la memoria ni para pensar mejor”, especifica Petersen, y añade que medir el verdadero impacto en la población que empieza a declinar a causa del alzhéimer será desafiante. ¿Cuál es la opinión del neurólogo? “Creo que si hay un efecto positivo será pequeño, mi sentimiento personal es que estas drogas no serán curas para la enfermedad. No son como la penicilina”, advierte, y si hubiese que hacer una analogía, podría ser con las enfermedades para reducir el colesterol, que no curan la enfermedad cardiaca, pero reducen la velocidad con que la persona podría desarrollarla.

¿Qué es el deterioro cognitivo ligero?

El doctor Petersen menciona más que olvidos ocasionales, una pauta consistente. “No estoy recordando tan bien como solía, o no tan bien como aún debería a mi edad. Estoy empezando a olvidar información que antes recordaba fácilmente sobre mí y sobre mi familia”. No son olvidos por distracción, sino que pueden interferir en las actividades de la vida diaria, trabajar, conducir, pagar las cuentas. “Al observador casual le parece normal, pero uno mismo y su familia que lo conoce sabe que no es como solía ser”. Y eso debería investigarse, es una señal clínica.

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¿Puede prevenirse el deterioro cognitivo leve? Si se trata de alzhéimer, marcado por la presencia de esas dos proteínas, beta amiloide y tau, Petersen dice que la respuesta es que en este momento no es seguro que sea posible evitarlo. “Sin embargo, si estamos hablando del síndrome de demencia, que no estoy pensando tan bien como antes, hay muchos factores en juego, y aquí hablamos de estilos de vida: ejercicio aeróbico, mantenerse intelectualmente activo, jugar, conversar, asistir a clases o conferencias, mantener la mente en forma”.

Los cambios tempranos en el estilo de vida tienen un papel importante en frenar el deterioro cognitivo. Foto: Shutterstock

Y por supuesto, la dieta. “No es la única, pero podemos mencionar la dieta mediterránea, con nueces, frutas y vegetales, carnes magras, pescado, tal vez un sorbo de vino”. Además, manténgase conectado a sus auténticas redes sociales (no solo virtuales). Interactúe con familia y amigos, evite la tendencia a encerrarse.

Cuide de su higiene del sueño. Si tiene un desorden de respiración como la apnea, asegúrese de tratarlo, porque dormir mal puede empobrecer el pensamiento y la memoria. Y reduzca el estrés innecesario.

El alzhéimer no es tan solo un problema de memoria

Al hablar de la pérdida de funciones cognitivas, se lo asocia con olvidos, pero Petersen dice que hay otros aspectos de las demencias, incluido el alzhéimer, que tienen manifestaciones en la conducta, como depresión, ansiedad, apatía y cambios en la personalidad.

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“Hay otras dimensiones de las enfermedades neurodegenerativas, una de ellas es la demencia frontal temporal, y se traduce en que la persona tendrá una conducta inapropiada; antes sabía comportarse, y ahora hace preguntas o tiene actitudes socialmente inaceptables; se muestra desinhibido, repara en voz alta sobre la apariencia física de otros o hace comentarios sexuales en ambientes en los que no es aceptado”. Cuando eso es parte del cambio, dice el neurólogo, cabe pensar que parte de los lóbulos frontales del cerebro han sido impactados por la enfermedad, como parte del proceso degenerativo.

El efecto de las demencias puede manifestarse como reclusión, apatía, depresión y ansiedad. Foto: Shutterstock

El alzhéimer tampoco es un asunto meramente genético. Sí, tiene estos componentes, como casi todas las enfermedades, pero la forma genética de la enfermedad afecta tal vez al uno por ciento de la población afectada. El otro 99 % sufre de algo que los médicos denominan enfermedad esporádica, es decir, no determinada (del todo) por los genes, tal como ocurre en el cáncer, la diabetes y la hipertensión.

Si usted tiene una historia familiar con estas enfermedades, tiene más susceptibilidad de heredarlas, pero esto no es una sentencia. “Si usted tiene un caso confirmado en su familia mediante autopsia o biomarcadores que indiquen que es alzhéimer y no otro tipo de demencia, tiene un riesgo un poco más elevado que la población general”, dice Petersen, pero pide no darlo por sentado ni resignarse, sino empezar desde temprano a sostener la discusión sobre el estilo de vida. (I)