La diabetes aparece sin dar síntomas en la mayoría de los casos. En general, los grupos de riesgo son los que tienen algún tipo de sobrepeso y obesidad, muy sedentarios, y quienes tienen padres o familiares con diabetes. Y se suma otro grupo, el de las mujeres que, en sus embarazos, han tenido algún problema con la glucosa (diabetes gestacional).
La forma de diagnóstico es sencilla, una prueba de glucemia que, según la Organización Panamericana de la Salud, es recomendable a partir de los 35 años, indica el doctor Emiliano Salmeri, director del consejo de cardiometabolismo en la Sociedad Argentina de Cardiología, que estuvo de de visita en Ecuador.
Un test de glucosa a los 35 también es la sugerencia de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), para detectar una posible prediabetes o diabetes tipo 2, incluso si no hay síntomas. Hacer la prueba a esta edad ayuda a diagnosticar, manejar o detener el inicio de la enfermedad, ya que los factores de riesgo se incrementan a partir de ese momento. Es crítico para individuos que sobrepeso u obesidad o tienen factores de riesgo, como la historia familiar.
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¿Es realista pensar en revertir la prediabetes una vez detectada? “Sí. Uno de los grupos con mayor probabilidad son los pacientes con obesidad y sobrepeso. En ellos, bajar de peso disminuye la posibilidad de una diabetes posterior”.
“El cambio en el estilo de vida a veces no alcanza...”
El doctor Salmeri considera el cambio en el estilo de vida una parte del esfuerzo para evitar la diabetes, “pero a veces no alcanza para salir de la obesidad y sobrepeso”. Con los fármacos, se observa que en los pacientes con insuficiencia cardiaca o renal que estaban en prediabetes, esta condición se revierte y no avanza a la diabetes, añade.
¿Hay diabetes sin sobrepeso? “Sí. Hay un grupo de pacientes que tienen diabetes sin obesidad. Es un 15-18 % que puede tener insulinorresistencia sin peso extra. Es un porcentaje un poco bajo, pero existe. Y el tratamiento es el mismo”.
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Estos casos suelen estar relacionados con la predisposición genética (herencia) sumados a un ambiente prodiabetogénico. “Una de las posibilidades pasa también por el estrés oxidativo, la mala alimentación, la alteración de la microbiota –el conjunto de bacterias en el intestino– que, cuando se altera, juega con las posibilidades de todas las enfermedades metabólicas”.
Un ambiente prodiabetogénico es, básicamente, uno de malas decisiones alimentarias, ultraprocesados, azúcares y grasas. “No solamente importa lo dulce, también las calorías; y por supuesto, no hacer ningún tipo de ejercicio”.
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¿Cuánto tiempo para revertir la prediabetes?
“No hay un tiempo específico”, resume el doctor Salmeri. “Depende mucho de dónde partimos. No es lo mismo tener una glucemia en ayunas de 100 0 102 (un valor de 126 mg/dL o superior indica sospecha de diabetes), que ya está en el rango de prediabetes, a tener 120; y no es lo mismo a tener apenas un exceso de peso a tener uno grande. No es lo mismo un paciente que ya tiene otros factores de riesgo que el que no; el que hace ejercicio que el que no”.
Lo que sí es cierto, confirma, es que una pérdida de por lo menos 6 % del peso corporal total genera un cambio metabólico inicial para revertir el camino hacia la diabetes. “Lo habitual es pensar que en seis meses es posible bajar ese 6 % de forma saludable. Cuando uno utiliza medicaciones como, por ejemplo, la semaglutida, ese proceso se acelera y la reversión de la prediabetes puede ser mucho más rápida”.
Mientras que algunos pacientes se alegran por ese empujón que les dan los fármacos, otros se desaniman del tratamiento por los efectos secundarios. ¿Qué necesitan saber? “Lo primero es que el tratamiento tiene que estar supervisado por un médico que esté en sintonía con estas enfermedades y con estas terapias. Llevado por alguien que sabe lo que está haciendo, es un tratamiento muy seguro”, establece el cardiólogo.
“Nosotros contamos con mucha evidencia publicada que documenta muy bien todos los beneficios cardiacos, hepáticos, renales y metabólicos que tienen estos pacientes”. Los efectos adversos son inevitables al usar un tratamiento farmacológico, pero también hay malestar cuando no se lo aplica, subraya.
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“Hoy el efecto adverso más frecuente es la sensación de náuseas, constipación o diarrea que, en general, se resuelven muy bien cuando el paciente habla con su médico y este adapta un poco la fase de titulación (dosificación) de la droga”, agrega el especialista.
Una buena comunicación con un médico bien entrenado mejora mucho las molestias.
La masa muscular es clave para revertir la prediabetes
“El otro gran tema puede ser la sarcopenia o disminución de la masa muscular”. Salmeri dice que esto se previene fácilmente a través de la buena nutrición y una buena proporción proteica. “Y con el ejercicio de musculación”.
Insiste en que no se trata de hacer una competencia entre el tratamiento farmacológico y el estilo de vida. “Van de la mano; todos los pacientes tienen que hacer ejercicio, observar su dieta y la mayoría de ellos va a necesitar un tratamiento farmacológico”.
Para el médico, hay un grupo con necesidad específica de intervención farmacológica. “Las mujeres que entran a menopausia, porque ellas aumentan un mínimo de un 5 % del peso corporal total solo con ese cambio. El fármaco las ayuda sobremanera”. (I)






