Toda mujer debe conocer su cuerpo. No solo las partes de él que están a la vista, sino todo lo que funciona en sus zonas íntimas, como su aparato sexual y sus órganos genitales.

Tanto los órganos externos: pubis, clítoris y labios; como su aparato reproductor son susceptibles tanto a cambios orgánicos como a factores externos. Pero es en la vulva, donde está la puerta de entrada para muchos virus y bacterias, tal como explica la Clínica Mayo.

Cuidar los órganos genitales externos y protegerlos de los rigores del exterior, puede ayudar a preservar la salud sexual y evitar infecciones y otros problemas vaginales.

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Hábitos de higiene íntima masculina: ¿Cuáles incorporar y cuáles evitar para conservar la salud genital?

Estas áreas son muy vascularizadas. También poseen miles de poros y glándulas productoras de grasa y sudor que resultan imprescindibles y necesarias para mantener el pH correcto de la piel y la mucosa.

El pH ácido característico de estas zonas y la microflora deben estar equilibrados y regulados. De no, cualquier alteración puede permitir la aparición de molestias como picazón, enrojecimiento, irritaciones o infecciones, asegura MedLine Plus.

No es necesario usar jabones antibacterianos, porque estos productos eliminan tanto bacterias dañinas como protectoras. Foto: phototake

¿Cómo prevenir infecciones y problemas vaginales?

No laves tus genitales con jabón antibacterial

Antes de cambiar la ropa interior es importante higienizar la vagina con abundante agua y secarla correctamente. No es necesario usar jabones antibacterianos, porque estos productos eliminan tanto bacterias dañinas como protectoras.

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Cuando esto sucede, el delicado equilibrio del pH se altera generando olores y posibles infecciones, tal como explica Infobae.

Evitar el uso de ropa interior sintética y apretada

La ropa interior debe ser siempre cómoda y fresca. El uso de prendas de algodón o con cubierta de algodón es preferible, ya que mantiene el área seca, ventilada y menos expuesta a reacciones alérgicas.

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Reduce al mínimo el uso de pantalones ajustados durante largas horas. Además, los modelos de ropa interior como las tangas deben no deben usarse a diario.

Al aguantar la orina durante mucho tiempo, poco a poco se irá dilatando la vejiga. Lo recomendable sería orinar cada dos o tres horas. Foto: RyanKing999

Cuidado con el sexo anal

Siempre que una pareja tenga este tipo de encuentros es fundamental asegurarse de que no existirá coito vaginal luego de la penetración anal. Si lo hacen, puede ocasionar a problemas médicos graves incluyendo infecciones por Escherichia coli.

También puede producirse una cistitis severa, endometritis, infección pélvica, adherencias pélvicas, dolor pélvico crónico y problemas de fertilidad.

Estos son los ejercicios que ayudan a mantener relaciones sexuales increíbles y satisfactorias

No aguantes las ganas de orinar

Esta mala costumbre, puede dificultar o impedir una micción normal, dado que, cuando se aguanta se incrementa la fuerza de contracción del suelo pélvico en reposo, que luego nos costará relajar en el momento de realizar la micción.

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Además, al aguantar la orina durante mucho tiempo, poco a poco se irá dilatando la vejiga. Lo recomendable sería orinar cada dos o tres horas, según el Instituto de Urología de España.

A largo plazo, esta postura puede producir daños irreparables del funcionamiento de la vejiga y facilitar la aparición de infecciones urinarias. Foto: gremlin

No orines de pie

El aparato urinario femenino no está diseñado para orinar en esta posición. Al orinar haciendo fuerza para mantener esa posición, no permite la relajación plena del suelo pélvico.

A largo plazo, esta postura puede producir daños irreparables del funcionamiento de la vejiga y facilitar la aparición de infecciones urinarias.

No hagas fuerza con el abdomen al orinar

La vejiga se contrae para expulsar la orina por sí misma y al contraer el abdomen, la presión se transmite a la parte inferior de la pelvis, donde se encuentra el suelo pélvico.

En condiciones normales, para que se produzca una adecuada salida de la orina durante la micción, el suelo pélvico debe estar relajado. Al contraerse, se produce el efecto contrario, en lugar de abrir el grifo, lo que hacemos es cerrarlo, y se dificulta el vaciamiento de la vejiga.

La vejiga se contrae para expulsar la orina por sí misma y al contraer el abdomen, la presión se transmite al piso pélvico. Foto: vadimguzhva

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