Las redes sociales nos permiten contactar con cualquier persona o empresa que tenga una cuenta. Encontramos un restaurante nuevo, un proveedor de insumos, un profesional en el área que busquemos, parientes, amigos y también personas a las que ya no vemos: gente del pasado.

Si hizo una pausa después de la última línea para pensar en la última vez que hizo una “inspección” al perfil de alguien, solo para saber qué tan bien le va ahora que ya no se hablan, sepa que no es una excepción. Después de todo, es fácil caer en ese juego. Pero hay que examinar las consecuencias.

En primer lugar, recuerde la razón por la que su relación con esa persona no continúa más. En segundo lugar, piense que, mientras que algunas aplicaciones de social media son silenciosas, otras sí dejan rastro. Las stories de Instagram y los estados de WhatsApp, por ejemplo, le permiten al usuario saber quién las estuvo mirando. Si prefiere evitarse la exposición, ya sabe cuándo detenerse.

Use sus perfiles en redes sociales con responsabilidad, piense en los sentimientos del otro, y conozca las consecuencias. Foto: Shutterstock

Esto lleva a otro punto: ¿se imagina cómo hará sentir a la otra persona cuando se dé cuenta de que está observando sus publicaciones? No una o dos que aparecen espontáneamente en el timeline, sino una inspección detenida de su historial.

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Cuando se trata de relaciones que se terminan, las redes sociales se vuelven un área delicada, especialmente cuando lo que hubo fue una ruptura en la que uno o ambos no se fueron en paz con el otro. El problema empieza con un rápido vistazo y sigue con una espiral de recuerdos, pero también de descubrimientos. Se lo ve feliz. Se fue de viaje. Está saliendo con alguien nuevo.

De acuerdo con el psicólogo clínico Lars Madsen, de la fundación The MindShift, un tercio de las personas en una relación admite que a menudo revisa la cuenta de su pareja actual. Y el mismo número admitió que le dedica un tiempo a un ex, al menos una vez por semana. Y aunque la mayoría lo ve inofensivo, Madsen explica que hacer de esto una práctica obstruye el proceso natural de superar una relación, y se asocia con sentimientos negativos y baja autoestima.

¿Para qué necesita saber cómo está el ex?

Cuando una relación termina, es natural que uno de los dos se sienta rechazado, especialmente si hubo otra persona involucrada. El que “se queda” se siente enojado, triste, y se pregunta qué hizo mal y qué pudo hacer para que el otro no se fuera. La idea es salir de esa fase de dolor a través de un duelo sano. Seguir al otro en su nueva etapa impide esa salida.

Es importante hacer un break, abrazar ese espacio en el que se lamenta pero también se suelta una relación. Esto no significa solo llorar, sino romper con toda forma de contacto con el ex para tener tiempo de sanar. Elizabeth Venzin, fundadora y directora de The MindShift, y defensora de la salud mental preventiva, dice que mirar las fotos felices del otro en las redes no le hace bien a nadie que aún esté dolido. Ella habla de seis maneras de dejar el rastreo de una vez por todas.

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  1. Borre su perfil. Elimínelo. O terminará tentado a volver allí, o se lo encontrará cuando inocentemente esté revisando sus redes.
  2. Manténgase ocupado. Rodéese de amigos, vaya al gimnasio, póngase metas que dejó postergadas y que lo harán sentir bien.
  3. Encuentre un hábito de remplazo. Las personas que dejan de fumar suelen buscar un sustituto: para unos es tejer, para otros es el chicle. Esa lógica se aplica a todos los malos hábitos. En vez de acostarse abrazado al teléfono, haga algo que lo aleje de él.
  4. Cuando esté listo, arréglese para volver a salir. Conozca a otras personas, deje que le presenten a alguien. No tiene que ponerse de novio o novia con ellos, pero reacostúmbrese a la idea de hablar con alguien y de salir y divertirse.
  5. Si dejar de seguir o cesar la amistad no es suficiente, porque los amigos en común existen, bloquee. Casi todas las redes tienen herramientas para eso.
  6. Y si todo eso falla, tómese unas vacaciones de las redes personales. No pasará nada. No es trabajo, no es relación real con la familia ni con los amigos. Salga, venza y vuelva con una mentalidad renovada.

Asuma la responsabilidad de usar redes sociales

Alguna vez, por casualidad, volverá a cruzarse con una expareja y tendrá que saludar y ofrecer un “cómo estás” de cortesía, o con un poco de suerte y trabajo personal puede que lo pregunte con genuino interés por el bienestar del otro. Eso es inocente y posible, dice la terapeuta sexual Laurie Watson, conductora del pódcast Foreplay Radio, en el que trata temas de intimidad y sexualidad sana.

Sin embargo, ver el último año de la vida de alguien en Facebook o en Instagram es intencional, es una búsqueda activa. Es crear un ambiente perpetuo de reunión de exalumnos o de excompañeros de trabajo o de exnovios. No es recomendable, y menos cuando el otro y usted ya tienen a alguien más.

Toda interacción en redes deja rastros, a veces muy fáciles de ver. Como los 'likes' a propósito o por accidente. Foto: Shutterstock

Hay un fenómeno causado por el paso del tiempo, añade Watson. Las personas tienden a perder la memoria y a borrar los defectos del otro. Y por alguna razón, los que ya tienen nuevo novio o cónyuge piensan que es el momento de quejarse de la pareja actual. Después de todo, ¿qué daño puede haber en abrirle el corazón a alguien con quien se era íntimo hace 5, 10, 15 o 20 años?

Es tentador, admite Watson, pero cita a la psicóloga y autora Nancy Kalish, quien habla de las consecuencias y responsabilidades, dos palabras que casi nadie quiere asociar con el alegre y vistoso mundo de las redes sociales. (Pero las hay). “Facebook no es la causa de que los matrimonios se terminen. Facebook no reserva habitaciones de hotel”.

Las redes no son el problema. Ni las reuniones de exgraduados. Ni la fiesta de fin de año de la empresa. Los engaños empiezan en el descontento del corazón. Pero como dice Watson, “el sentido común nos manda a no pararnos frente a un tren en movimiento”. (F)