La idea de ser felices para siempre dentro de una relación puede parecer un ideal inalcanzable (o fácilmente alcanzable) dependiendo de la película que vea: romance o desamor.

Pero si su objetivo es un amor a largo plazo y recíproco, debe recordar que se trata de un sentimiento que debe alimentarse constantemente para que crezca y perdure.

Primero, claro está, usted debe tener amor propio y aceptarse a sí mismo para estar contento con quien es. La baja autoestima o inseguridades no abordadas podrían afectar el buen desarrollo de la relación. Además, pensar que un romance de cuento de hadas es lo que necesita para resolver sus problemas personales está errado por completo.

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Si la pareja definitivamente desea trabajar en conjunto y dedicar tiempo y esfuerzo a la relación, sí es posible mientras pueda construir una base sólida para la vida compartida.

Estar con su pareja es una elección diaria que se cuida a través de gestos, a menudo como una comunicación abierta y la comprensión mutua.

“El amor para siempre” es una idea del amor romántico, pero se presenta un constante desafío por superar, pues como seres humanos estamos en constante cambio.

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La idea de que el amor puede o no puede ser para siempre

De acuerdo con Rodolfo Rodríguez Martínez, psicólogo y sexólogo ecuatoriano, el amor genuino entre dos personas puede ser para siempre, independientemente de si uno de los involucrados fallece acorde al ciclo de la vida, siempre y cuando exista amor propio en cada uno de ellos.

La posibilidad de mantener un solo amor a lo largo de toda una vida es una interrogante interesante. “Existen casos de personas que han manifestado amar a alguien y que nunca sintieron el mismo amor, carga emocional afectiva o deseo hacia otra persona. Esto sí es viable cuando hay compromiso de ambas partes para que siga así y funcione”, dice.

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Factores que influyen en un amor eterno

Según la psicóloga María Fernanda Acosta, especialista en terapia de pareja y orientación a padres, existen variables que influyen en pro de la duración de una relación amorosa. Las primeras son el respeto, la flexibilidad, el compromiso y el amor sin idealizaciones. Se suman la comunicación, los espacios individuales y el cultivo de la sexualidad e intimidad.

Para Rodríguez, existen además múltiples factores que pueden jugar en contra del fortalecimiento de los vínculos o lazos de la relación.

“Mientras cada uno responda por sus propias acciones y decisiones, como pareja pueden lograr que el amor resista a agentes adversos a ellos, como incompatibilidades en el entorno por parte de amistades o familiares. Incluso los tiempos de crisis no les afectarán si saben consolidarse y manejar la relación”, explica.

Amor de pareja a largo plazo

Para ambos expertos, definitivamente el amor verdadero nunca es lineal, fluctúa.

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“Con el pasar del tiempo puede variar, pero eso no significa que perderá su esencia. Puede haber ocasiones de adversidad que lo pondrán a prueba, pero son esos momentos donde se verá si el amor se consolida y prevalece o termina. Si este es genuino, se puede volver inquebrantable incluso después de la muerte”, afirma Rodríguez.

Para que el amor siga vivo, cada cierto tiempo se debe fortalecer y conversar sobre las aspiraciones de la pareja. Es decir, planificar y pensar a futuro lo que esperan, revisar deseos y el proyecto de vida de cada uno, esto los llevará a un manejo sano de la relación de forma estratégica.

Acosta declara que para estrechar la relación es fundamental la escucha a las necesidades emocionales de cada uno, que no sean ignoradas, que puedan ser comunicadas y gestionadas, aunque no necesariamente satisfechas.

Otras claves a tomar en cuenta son la comunicación directa, empática y con responsabilidad afectiva, así como redescubrir constantemente a su pareja, pues no debe dar nada por sentado.

Otro consejo es hablar abiertamente de lo que les gusta, improvisar, introducir cambios y permanecer abiertos sin juzgar. ¿Quiere que su relación perdure? Debe saber que el amor hacia otra persona pasa por diferentes etapas y cambios; por eso, renovar el vínculo, permitirse fluir y ajustarse es fundamental para el proyecto amoroso que divisan los dos a futuro. (F)