La llegada de un cachorro a la familia siempre depara emociones. “La clave es tomarse mucho tiempo para este pequeño ser bien al principio”, dice la entrenadora alemana de perros Riccarda Kreickmann.

Según señala, muchas personas subestiman este aspecto. Entre otras cosas, los cachorros no pueden quedarse solos mucho tiempo, ya que no retienen la orina durante demasiado tiempo y suelen romper cosas si no se los vigila.

Además, considera que en las primeras semanas deben establecerse reglas y estructuras claras. “La educación comienza en principio el primer día”, afirma Kreickmann, quien además explica que hay mucho por hacer antes de la llegada del perrito.

Crear confianza es lo primero y principal al llegar un cachorro al hogar. Foto: Florian Schuh

Crear un ambiente seguro

Por la propia tranquilidad y, sobre todo, para no poner en peligro la salud del cachorro, la entrenadora sugiere caminar en cuatro patas por toda la casa y observar qué podría morder, tragar o destruir un pequeño perro.

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Esto incluye quitar del camino plantas venenosas y también cables o proteger las patas de sillas y mesas especialmente apreciadas. En lo posible, hay que retirar por un tiempo las alfombras y colocar los zapatos en un lugar lejos del alcance del perrito.

Hay que tener especial cuidado con los juguetes de los niños, como las piezas de Lego, ya que puede pasar que el animalito las trague. Además, hay que verificar, si se tiene balcón, que el perro no pueda pasar y caer por entre los barrotes, o si hay agujeros en la cerca del jardín por los que el pequeño podría pasar y escaparse.

Crear confianza y evitar la sobreexigencia

Uno de los errores más frecuentes es, según Kreickmann, que los dueños exigen demasiado a sus mascotas en las primeras semanas. “Hay un mito extendido según el cual un perro tiene que haber experimentado todo al menos una vez hasta la semana 16 de vida”, señala.

Un cachorro no debería salir a pasear más de cinco minutos por salida por cada mes de vida. Es decir que un perro de 10 semanas debería tener salidas de no más de 12 o 13 minutos. Foto: Annette Riedl

Quien pretenda subir al cachorro a un auto, llevarlo de paseo por una avenida comercial o al zoo en un periodo breve de tiempo, y de paso presentárselo también a la abuela, los amigos y el vecino, corre el riesgo de que algo salga mal y el cachorro se traume.

El trauma puede ser después desatado por cosas tan simples como que a un camarero se le caiga, en presencia del cachorro, la bandeja al piso con fuerte estruendo.

“Las primeras semanas son clave, como pasa también con las personas en las primeras etapas de su infancia. Son días decisivos para el desarollo”, explica Kreickmann. Por eso, en su opinión, el cachorro debería llegar a la casa y ganar primero confianza. Todo lo demás se puede hacer también después de las primeras 16 semanas, de a poco.

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Sueño y tiempos de descanso

Kreickmann recomienda no dejar dormir solo al cachorro las primeras noches y acercar su cucha al dormitorio, por ejemplo. De esta forma, es más fácil darse cuenta si el cachorro necesita salir. Kreickmann desaconseja poner un despertador que suene cada dos horas para sacar al perrito a orinar afuera.

Los cachorros necesitan mucho sueño, algunos hasta 20 horas. Es importante que el perrito pueda descansar, ya que esto es muy importante para su desarrollo, según explica la veterinaria alemana Eva Krause.

“Cuando se despierta a los cachorros una y otra vez y no logran descansar, se pasan de revoluciones. Deben dormir para poder procesar todas las nuevas sensaciones que van teniendo”, indica.

Una alimentación adecuada

¿Qué, cuánto y con qué frecuencia debe comer un cachorro? En los primeros días, se debería alimentar al perrito con el alimento que le daba hasta ese entonces el criador. “Para el cachorro ya es bastante movilizador llegar a su nueva casa. Si encima se le cambia el alimento, se le genera una exigencia de más”, opina Krause.

En líneas generales, se recomienda usar un alimento especial para cachorros, de alto contenido vitamínico, determinado para el tamaño de la raza. Según explica la veterinaria, darle carne cruda al cachorro es completamente desaconsejable.

Movimiento y juego

Si los cachorros y los perros jóvenes exigen demasiado sus huesos y su musculatura, existe el riesgo de que esto tenga luego graves consecuencias para su movilidad. “La regla para calcular la duración del paseo de un perro es no más de cinco minutos por mes de vida”, señala Krause.

Además, aclara que saltar del sofá o subir las escaleras son actividades que deberían evitarse en la etapa de crecimiento. Por otra parte, es importante jugar con los cachorros porque esto fortalece el vínculo con sus dueños. La entrenadora Kreickmann aconseja, sin embargo, no jugar a “tirar la pelotita”, porque esto fomenta el instinto cazador de los perros.

Lo mejor es correr un poco con el cachorro por el jardín, esconder pequeños bocaditos o los juegos que tienen que ver con tironear de algo. No obstante, hay que usar juguetes especiales para cachorros u objetos para estos juegos, ya que las mordidas de los afilados dientes de leche de los cachorros duelen bastante.