Ha sido un largo año con los niños en casa, y a estas alturas, muchas familias se saben de memoria las canciones favoritas de los chicos. Están en YouTube, generalmente, en algún canal que puede o no ser el oficial.

Pero los niños no siempre están escuchando música pensada y producida para ellos. Alguna vez habrá sentido que se encendían en su cerebro las alarmas al prestar atención a esas letras a las que sus hijos le estaban dedicando su total atención, aunque no las entiendan.

Usted puede empezar a investigar sobre los filtros y controles parentales. Pero la música está en todas partes. Y acompañada, por lo general, del video.

Hay una mejor manera de hacer este trabajo de selección, dice el canal de orientación e investigación de consumo familiar Common Sense Media. Empieza por entender que lo que sus hijos ven y oyen no solo debe ser apropiado para su edad, sino que además debe aportar algo a su desarrollo.

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Entonces, le queda esta tarea: escuchar y buscar usted la clase de música que quisiera que su hijo cante, baile y memorice y se lleve como recuerdo de infancia.

Algunas preguntas para hacer la selección

¿A qué edades está dirigida la música? A veces es obvio, especialmente cuando viene de una marca reconocida, como las bandas sonoras de películas infantiles y de sellos como Putumayo Kids. Sin embargo, el mejor juez es usted. Escúchela primero, luego decida.

¿Qué tal es la calidad? El gusto es subjetivo, el género queda a elección de cada familia. Más que preocuparse en si hay o no un fragmento de rap en la canción, concéntrese en los contenidos, la melodía, las letras, el trabajo de producción, la instrumentación y la innovación. Esas cosas le darán a su hijo una educación musical que lo llevará a hacer sus propias decisiones musicales más adelante.

¿Cuál es el valor educativo? Mientras entonan las canciones que aman, los niños están absorbiendo información y desarrollando habilidades e incluso asumiendo puntos de vista sobre las relaciones humanas, familiares, escolares, culturales, y con el entorno.

Mensajes y modelos. No solo una pieza musical afecta a los niños. Ellos se fijarán también en los artistas e incluso los admirarán. ¿Reflejan los valores e ideales que usted quiere que sus hijos adquieran? Cuando le pregunten qué significa una palabra o frase, use la oportunidad para discutir con ellos temas difíciles de tratar. Y asegúrese de que los niños entiendan la diferencia entre la personalidad e imagen del artista y la música que producen. Hable con los más grandes sobre las batallas que muchos artistas han librado con el abuso de sustancias y que a veces se reflejan en sus composiciones. E indíqueles también que la creación musical no necesariamente va de la mano con esto, que muchos artistas practican la sobriedad.

Violencia, consumo de drogas y contenido sexual. La música que se propone a los niños pequeños usualmente está libre de esto, pero la música pop que gusta a muchos preadolescentes y adolescentes no tiene tantos reparos en lo que dice y en lo que muestra. En ese caso será útil ayudarse de los filtros de sus dispositivos y aplicaciones y servicios de contenido audiovisual.

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No significa que en YouTube no esté lo bueno: muchos músicos y pedagogos están allí compartiendo sus contenidos, que tal vez no tengan los millones de seguidores de las estrellas del pop, pero sí tienen algo duradero que ofrecer en sus canciones. Aquí algunos de ellos.

Para preescolares: Dubbi Kids ayuda a los niños a aprender mediante la música y el juego. El grupo también hace teatro infantil, “educa en valores, emociones y promueve la felicidad”, según afirman los animadores, Carlota Superstar y Bruno Tripita, quienes trabajan con familias y escuelas, y en este momento comparten toda su música en YouTube.

Risas de la Tierra es un proyecto musical y educativo dirigido por la musicoterapeuta y docente argentina Magdalena Fleitas. El grupo busca “fortalecer la educación en el arte y el canto colectivo, inspirar la alegría y el crecimiento de todos”.

Durante su trabajo como profesora en la escuela El Jardín de la Esquina, Fleitas participó en los discos Piojos y piojitos 1 y 2.

Es también parte del Movimiento de Música para Niños, un encuentro de músicos, compositores, educadores, comunicadores y poetas que trabajan para el desarrollo de la música para niños y niñas. Aquí Canción para bañar la luna, de María Elena Walsh.

En la misma onda de los ritmos latinoamericanos están Los Musiqueros, grupo argentino de música infantil, folclórica y andina creado por Teresa Usandivaras, docente en un jardín de niños y música; Julio Calvo, flautista e inventor de instrumentos no convencionales, y Tomás Nalson, músico y escritor.

No muy lejos está Mariana Baggio, cantante y compositora de Barcos y Mariposas, grupo que da nombre a tres álbumes de música infantil.

Los más pequeños se divertirán mucho con propuestas como la de Yo Soy Ratón, un proyecto de música infantil que pretende reflejar los intereses de los niños entre 0 y 3 años, pero también ofrecer a los adultos una mirada diferente hacia ellos: una mirada respetuosa de la infancia.

Al frente está el músico, compositor, educador y psicomotricista Manu Rubio, tallerista de la Escuela Infantil Reggio de Madrid. Aquí su reinterpretación de la canción tradicional Pimpón.

Un ritmo más latinoamericano traen los del canal Andrés 1, 2, 3, ganadores en 2016 de un Grammy latino al mejor álbum para niños. Ellos prefieren las rimas, canciones y sonidos propios de nuestra región. Sus espectáculos se presentan en Estados Unidos y Latinoamérica.

Para los más grandes: La Billy Boom Band no suele ponerse disfraces ni usa escarcha, pero está muy orientada a divertir a los niños. La disfrutarán mucho adolescentes y preadolescentes. Una mención especial merece su disco Lorca Pop, que incluye las canciones El lagarto y la lagarta, Margarita y Caracola.

Tal vez uno de los más conocidos sea el grupo argentino Canticuénticos. Durante el año escolar no dejó de sonar su cumbia El monstruo de la laguna.

“Nuestra propuesta”, dicen los integrantes, “intenta realizar un aporte al cancionero infantil, con composiciones propias sobre ritmos de la música de raíz folclórica de Argentina y Latinoamérica”, para vincular afectivamente a los niños con un entorno cultural que les sea propio. Ellos tienen cuatro discos: Canticuénticos embrujados, Nada en su lugar, Algo que decirte y Por qué, por qué.

¿Y si queremos un poco de paz y quietud a la hora de dormir? Siempre está el disco ¿Jugamos a cantar?, de Teresa Usandivaras.