Hasta el momento, se estimaba que un ser humano podía mantener relaciones sociales estables con unas 150 personas. Esto es conocido como el “número de Dunbar”. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Estocolmo indica que un límite cognitivo en el tamaño de los grupos humanos no se puede determinar tal cual.

El número de Dunbar lleva el nombre del antropólogo británico Robin Dunbar, quien elaboró la teoría en 1993. El número 150 se basa en una extrapolación de la correlación entre el tamaño relativo del neocórtex y el tamaño de los grupos en primates no humanos. Su estudio fue elaborado en monos y simios.

“La base teórica del número de Dunbar es inestable. Los cerebros de otros primates no manejan la información exactamente como lo hacen los cerebros humanos, y la sociabilidad de los primates se explica principalmente por otros factores además del cerebro, como lo que comen y quiénes son sus depredadores. Además, los humanos tienen una gran variación en el tamaño de sus redes sociales“, dice Patrik Lindenfors, profesor asociado de ecología zoológica en la Universidad de Estocolmo y el Instituto de Estudios del Futuro, y uno de los autores del estudio.

Dunbar define las relaciones significativas como las que tienes con aquellas personas que conoces lo suficientemente bien como para saludarlas sin sentirte incómodo. Ese número suele oscilar entre 100 y 250, con una media de alrededor de 150, dice.

Al nacer, comienza con uno o dos. Las amistades alcanzan su punto más alto al final de la adolescencia y al principio de los 20 años. A los 30 años, la gente tiende a tener unas 150 conexiones, y ese número se mantiene estable hasta que la gente llega a finales de los 60 y principios de los 70, cuando su número de conexiones, dijo Dunbar, “empieza a caer en picada” y, “si vives bastante, se vuelve a ser uno o dos”.

En el nuevo estudio, Johan Lind, uno de sus autores, dijo que él y su equipo utilizaron conjuntos de datos y métodos estadísticos actualizados y descubrieron que el tamaño del neocórtex no limitaba el número de conexiones que las personas eran capaces de mantener.

El número de Dunbar, dijo, “ha sido criticado durante mucho tiempo”. El equipo de Lind descubrió que no se podía establecer con precisión un número máximo de amigos. Cuando los investigadores suecos repitieron los análisis de Dunbar utilizando métodos estadísticos modernos y datos actualizados sobre cerebros de primates, los resultados fueron simultáneamente mucho mayores y mucho menores que 150.

“No es posible hacer una estimación para humanos con precisión utilizando los métodos y datos disponibles”, dice Andreas Wartel, coautor del estudio.

Al igual que alguien puede aprender a recordar una enorme cantidad de decimales en el número pi, nuestro cerebro puede entrenarse para tener más contactos sociales “, ha dicho Johan Lind, subdirector del Centro de Evolución Cultural de la Universidad de Estocolmo y coautor del estudio. (I)