No hay un concepto único de lo que es la disciplina. Algunos creen en métodos como la disciplina positiva, que propone educar con cariño, firmeza, respeto y comunicación. Otros creen que hace falta usar “mano dura” y ser estrictos para sacar lo mejor de los estudiantes y aprendices.

Los padres, así como los instructores, entrenadores y tutores, están repensando su manera de enseñar para llegar a un consenso que participe del momento social y de las necesidades de la nueva generación alfa o táctil.

Algunos entrenadores, como DaLawn Parrish, entienden que la mentalidad de ganar a toda costa ya no tiene lugar en los deportes juveniles, pero aún creen que una dosis de entrenamiento “duro” sigue siendo útil para obtener resultados.

La mentalidad de que ganar es lo único que cuenta va perdiendo lugar en las competencias juveniles. Foto: El Universo

Parrish, quien es entrenador del equipo de fútbol americano de la escuela secundaria Wise y se describe en sus redes sociales como “constructor de hombres”, dijo a The Washington Post que este abordaje también tiene el propósito de preparar a los jóvenes jugadores para la vida más allá de la cancha.

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Por su parte, Tamika Dudley, entrenadora del equipo femenino de básquetbol de la escuela Sidwell Friends, en Washington, explica que está en una transición en su carrera, optando por gritar menos y enseñar más a sus jugadoras a supervisarse unas a otras.

John Fiore, entrenador de fútbol en Montclair, N. J., dice que ha adaptado su estilo a los cambios en el mundo a su alrededor. Pero se aferra a lo que llama “el núcleo” de su oficio. Fiore dice que el deporte, para él, es uno de los últimos bastiones que les quedan a los adolescentes para aprender sobre las consecuencias de sus actos.

Tal como se ve, estos entrenadores se aferran a lo que consideran la esencia del deporte: la constante vigilancia y la réplica a menor escala de las reglas y realidades del mundo exterior.

Foto: El Universo

A continuación, cinco aportes de la disciplina positiva aplicables a cualquier situación en la que se tenga a cargo la instrucción o supervisión de niños y jóvenes.

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1. Respeto mutuo. El adulto reconoce al niño como merecedor de respeto, y además le enseña a respetarse a sí mismo y también sus necesidades físicas, emocionales y mentales.

2. Aprendizaje de los errores. Los errores son una oportunidad para educar. Lo primero es enseñar a los niños las ventajas de comunicar que han cometido un error, en vez de esconderlo.

3. Sin castigos. Una disciplina que enseña no es permisiva ni punitiva: busca soluciones a las equivocaciones. El castigo es efectivo a corto plazo (no repetirá ese comportamiento en ese momento), pero tiene consecuencias negativas a largo plazo (la próxima vez que lo haga, lo ocultará).

4. La comunicación efectiva fomenta el sentido de comunidad y ayuda a “conectar” con el niño.

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5. Alentar en lugar de alabar. Así se pone el énfasis en que se puede crecer cada vez más, y no simplemente en buscar el éxito.

No solo importan las lesiones físicas

Para la doctora Michele LaBotz, integrante del Consejo sobre Medicina del Deporte y Ejercicio de la Academia Americana de Pediatría, mantener a los niños seguros mientras practican deportes implica algo más que simplemente evitar las lesiones. También supone crear un ambiente en donde puedan disfrutar de los beneficios de la participación en los deportes y a su vez estar protegidos contra el abuso.

Las palabras de aliento y afirmación son más beneficiosas para los jóvenes deportistas que la alabanza por el éxito. Foto: El Universo

Para ayudar a proteger a sus hijos, dice LaBotz, hable con ellos acerca de las situaciones y las conductas de los adultos que actúan mal. También puede hacer una evaluación de la organización deportiva de su hijo para ver si está haciendo lo suficiente para garantizar la seguridad de los niños contra todas las formas de abuso y acoso.

Asegúrese de que las siguientes normas y políticas estén implementadas:

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Procedimientos de contratación. Cuando contraten personal y voluntarios, las organizaciones deben exigir una verificación de los antecedentes penales. Sin embargo, esto no es suficiente. Es preciso exigir y verificar solicitudes por escrito, entrevistas personales y referencias de personas que no sean miembros de la familia.

Capacitación formal sobre prevención de abuso. Los adultos que son parte de la organización deben contar con capacitación que les permita reconocer señales de abuso psicológico, físico o sexual en un ambiente deportivo. Los entrenadores y demás adultos que participan en el programa deben tener acceso a recursos sobre prácticas positivas y eficaces de entrenamiento y dirección técnica de deportistas jóvenes. La capacitación adecuada puede ayudar a discernir la diferencia entre:

  • Métodos de entrenamiento de alta intensidad y métodos que constituyen abuso físico.
  • Estrategias de comunicación y formas de dirigirse a los niños que constituyen acoso u hostigamiento.

Códigos de conducta. Las políticas deben explicar claramente lo que constituye contacto físico adecuado e inadecuado entre deportistas y adultos que no sean padres de los niños. Las novatadas (rituales de iniciación), el acoso y demás formas de hostigamiento por parte de deportistas o adultos, ya sean integrantes del personal o voluntarios, deben estar terminantemente prohibidas.

Requisitos para denuncias. Las organizaciones deben contar con políticas y procedimientos que permitan lo siguiente:

  • Que los jóvenes deportistas y sus padres denuncien conductas sospechosas con procedimientos implementados para garantizar una acción rápida y un debido seguimiento.
  • Denuncias obligatorias de conductas inadecuadas por parte del personal y los voluntarios.
  • Denuncia de todas las acusaciones o sospechas razonables de abuso o negligencia de menores ante las autoridades locales de orden público.

Comunicación. El personal y los voluntarios adultos deben seguir reglas preestablecidas al comunicarse con los niños:

  • Los padres deben recibir copia de todos los correos electrónicos entre cada uno de los deportistas y cualquier otro adulto dentro de la organización deportiva.
  • Los adultos pertenecientes a la organización no deben comunicarse en forma personal con un deportista por teléfono, mensajes de texto ni redes sociales.
  • Todo entrenamiento individual u otro tipo de contacto entre deportistas y entrenadores u otros miembros del personal debe suceder en un lugar visible, preferentemente con otros adultos cerca.

Políticas de viajes. Deben existir políticas escritas sobre viajes por juegos, competencias u otros eventos deportivos:

  • Los deportistas no deben viajar solos con un adulto que no sea uno de sus padres.
  • Es preciso entregar a los padres los planes de viaje detallados antes de un viaje en el que se pasa la noche fuera de casa.
  • Los deportistas deben usar el “sistema de amigos” (emparejado/acompañado por un amigo) a todas las actividades durante los viajes.

Instalaciones para entrenamientos y competencias. El lugar donde los deportistas entrenan y compiten también es importante. Los centros deben:

  • Estar en un buen estado, con equipo de seguridad disponible para el deporte.
  • Visible a todos, pero con medidas de seguridad implementadas para controlar el acceso de adultos siempre que sea posible.
  • Estar equipados con instalaciones de baños o vestuarios que ofrezcan privacidad y seguridad a los deportistas. (F)