Es cierto, San Valentín pasó, pero sigue siendo una buena época para regalarle a esa persona querida algo muy especial: un perfume. Claro que antes de comprarlo conviene tener en cuenta algunas cosas para que la sorpresa sea lo más agradable posible.

En principio es importante saber que el perfume no se define solo por la concentración de la fragancia. “Más bien, un perfume contiene la totalidad de la idea creativa de su diseñador”, explica Marc vom Ende. Y sabe de lo que habla porque es uno de los pocos perfumistas de Alemania.

De hecho, “las notas de salida, medias y de base están contenidas completamente en un perfume”, añade Elmar Keldenich, gerente de la Asociación de Perfumerías de Alemania.

Por eso hay que saber: “Cuando se aprende el oficio clásico de perfumista, se utiliza la fragancia pura como base. Un eau de parfum o eau de toilette, en cambio, es simplemente un complemento, cuando, por ejemplo, la nota de salida se desvanece más rápidamente”, explica Vom Ende.

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Un perfume como regalo

¿Pero cómo hallar el perfume adecuado como regalo? El método más sencillo es ir al cuarto de baño y mirar qué es lo que utiliza la persona a la que se quiere hacer el regalo, aconseja Keldenich. Pero si alguien quiere regalarle un perfume nuevo, debe proceder casi como un detective.

Keldenich dice que una loción corporal con aroma a coco puede ser una pista correcta, así como la pasión por el helado de vainilla o la predilección por ponerle albahaca a la comida. “Porque eso apunta a una inclinación por fragancias herbáceas”.

Asesoramiento en la compra

“La clave de la compra de un buen perfume está en el asesoramiento profesional”, dice Martin Ruppmann, gerente de la asociación cosmética VKE de Berlín. “Ese no se encuentra tanto en las grandes cadenas, que más bien apuestan a un surtido básico de eau de parfum y eau de toilette”.

En vez de eso, Ruppmann recomienda recurrir a perfumerías pequeñas y especializadas como por ejemplo Harry Lehmann, en Berlín. La pequeña tienda de perfumes existe desde 1926.

Pero no solo hay que buscar un poco para encontrar la perfumería adecuada. “Hoy en día ya no hay tantos fabricantes que hagan perfume puro”, dice Keldenich. “En principio pienso en Chanel y Guerlain. Armani además ofrece la colección Privée”.

Chanel ofrece casi todas sus fragancias como perfume, en parte a precios elevados: así, 900 mililitros de la fragancia Mademoiselle como “Parfum Les Grandes Extraits” cuestan 6.000 euros (unos 7.300 dólares). Claro que esa línea es muy limitada.

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Aplicar unas gotitas, no rociar

Esta pieza de colección viene con un tapón de cristal al igual que otros perfumes. El perfume puro se aplica en gotitas y no se rocía. Eso se debe a que realmente bastan unas pocas gotas para aportar un aroma intenso, explica Vom Ende.

Debido a la exclusividad que tienen los perfumes auténticos no debe asombrar que también circulen numerosas falsificaciones. Pero hay manera de protegerse de ellas, comprando este regalo de lujo en una tienda profesional autorizada, recomienda Keldenich.

Eso vale también si se compra a través de la web de una perfumería. “Los perfumes de alta calidad solo pueden ser entregados a tiendas especializadas que también ofrecen asesoramiento”.

Más allá de eso, echar un vistazo al prospecto ayuda a evitar sorpresas desagradables, explica Ruppmann. “El perfume puro debe responder a la reglamentación para cosméticos. Por eso, deben comunicarse todos sus ingredientes y con letra bien legible”.

Quien quiera darle un toque especial a su regalo puede optar por un perfume personalizado. Eso implica que el perfume se confecciona de acuerdo al gusto de la destinataria o el destinatario. Eso sí. Entonces otra vez caemos en el trabajo de investigación de detective. (I)