A Boi Boss se lo encuentra en el hotel El Manso (malecón Simón Bolívar 1406 y Aguirre). Tanto la tienda como el personaje (Edwin Vera, de 20 años) se han vuelto parte del lugar que aloja a visitantes, así como recibe a todos aquellos interesados por el arte. A fin de cuentas lo que hace Boi Boss es arte con ropa de segunda mano.

La moda vintage sigue siendo una tendencia, y no solo permite ser amigable con el medioambiente al dar oportunidad a prendas antiguas, sino que la magia recae en la particularidad de la pieza. En el saber que nadie más o casi nadie más, al menos localmente, la va a tener. Pero de ello Edwin Vera (Boi Boss) se termina de ocupar impregnando su estilo.

La tienda Boi Boss queda ubicada en el hotel El Manso. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: El Universo

El trabajo detrás de sus prendas consiste en alrededor 4 horas de búsqueda de las piezas; y más horas para curarlas, entre eso agregar botones, sacar manchas, cortarlas, trabajarlas para hacerlas únicas. “Siempre buscaba ropa que no sea tan cara obviamente”, cuenta su experiencia propia. “Pero con mi estilo, que sea distinta, que llame la atención, que cuando llegue a un lugar todos me miren la ropa y yo decir: ‘sí, estoy aquí’”. Lo mismo es lo que trata de reflejar con su marca Boi Boss, el empoderamiento a través de la ropa para todos aquellos que no se sienten vistos de alguna manera.

Con tan solo dos décadas de vida saborea la gratificación emocional de de dedicarse a lo que le apasiona, no tanto así la económica, ya que a pesar de que su trabajo le toma todo el día al hacer de todo: ocuparse de las prendas, fotos, atención del local, manejo de redes sociales, etc., los costos de la ropa están entre $ 10 y $ 25.

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Es moda sustentable, de modo que el joven emprendedor la quiere asequible para todos.

Edwin Vera sostiene que él no vende ropa, sino que vende su estilo. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: El Universo

Boi Boss se inició hace dos años, cuando él tenía 18 y hay una historia atrás de esto. Cuando cumplió la mayoría de edad su reflejo casi que inmediato fue comenzar a buscar trabajo. Las semanas cacería solo se prolongaban y parecían no rendir frutos, hasta que se decidió a bajar los brazos, dejar de buscar e iniciar lo que se convertiría en su proyecto de vida actual y avatar a través del cual actúa: Boi Boss.

El nombre hace referencia a “Boy Boss”, que en español sería: “Chico jefe”. Pues eso fue lo que hizo, convertirse en su propio jefe y además cobijar bajo su manto a 16 emprendimientos más en el ‘Club Boss’. Las marcas son parte de la tienda de Edwin Vera. Hay gafas, zapatos, accesorios, y hasta comestibles como granola, si de variedad se trata, de ello no hay que preocuparse, ya que en el reducido espacio se encontrará con varias opciones.

También es el creador y organizador del Microbazaar; se da de igual forma en las instalaciones de El Manso, antes de manera quincenal, ahora mensual. Aquí Boi Boss le da la oportunidad a pequeños negocios para su visibilización. En todas las ediciones hay emprendimientos distintos, desde ropa, accesorios, alimentos, aceites esenciales y más.

En la tienda Boi Boss hay 16 emprendimientos más. Foto Carlos Barros / El Universo. Foto: El Universo

Edwin Vera también se encarga de algunos de los eventos culturales que suceden en El Manso. Como lecturas de poesía, o shows musicales de artistas locales. Este 27 de junio será el Microbazaar Pride, donde se podrá encontrar moda independiente, vintage, tatuajes, piercings y habrá charlas . El día del Pride o el Día del Orgullo Gay se celebra a nivel internacional los 28 de junio para resaltar la lucha del colectivo LGBTI.

El proyecto Boi Boss que es todo lo que hace Vera por el arte local le devolvió las ganas de levantarse. Luego de haber iniciado con la marca atravesó por una temporada de depresión y lo tuvo que dejar todo a un lado, sin embargo, retomar lo que amaba hacer “fue lo que necesitaba para salir de eso”.

Actualmente no se encuentra estudiando una carrera formal, Boi Boss ha decidido adquirir conocimientos variados con talleres en línea, dice que el que quiere aprender lo puede hacer. Así conoció cómo manejar su marca, las redes, también estrategias para las ventas. No se ve “desperdiciando” años de su vida estudiando una carrera de la cual no esté seguro que terminará ejerciendo. Él vive el sueño de muchos a sus 20 años. Es su propio jefe y maneja su tiempo, pero eso no significa que no haya esfuerzo y sacrificio por detrás, comenta.

Tiene ganas de comerse el mundo y las mismas ganas de ayudar a que otros conquisten sus metas. Su sueño es lograr tener una casa cultural, donde le pueda dar apertura a más personas para que expongan sus creaciones en diferentes ámbitos. (E)