Soy una madre de familia de 41 años, estoy casada y tengo dos niños, uno de 15 años y otro de 7 años. Mi esposo trabaja doce horas diarias. Casi nunca cenamos juntos porque él llega tarde y mis hijos me piden que ya no esperemos más.
Publicidad
Los niños y jóvenes viven una realidad distinta a aquella en la que crecieron sus padres, pero siempre es posible adaptarse y crear buenos recuerdos.


Publicidad
Soy una madre de familia de 41 años, estoy casada y tengo dos niños, uno de 15 años y otro de 7 años. Mi esposo trabaja doce horas diarias. Casi nunca cenamos juntos porque él llega tarde y mis hijos me piden que ya no esperemos más.