La noche del 2 al 3 de marzo de 2026, se dará uno de los principales eventos astronómicos del año: un eclipse lunar total.
La llamada “Luna de sangre” que podrá observarse no implica ningún cambio físico en el satélite natural de la Tierra. El tono rojizo que adquiere durante el eclipse es el resultado de un fenómeno óptico relacionado con la forma en que la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre.
Un eclipse lunar total ocurre cuando la Tierra se interpone directamente entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre ella. En ese momento, la mayor parte de la luz solar queda bloqueada. Sin embargo, una pequeña fracción logra atravesar la atmósfera terrestre antes de llegar a la superficie lunar.
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Es en ese trayecto donde se produce el efecto conocido como dispersión de Rayleigh. La atmósfera filtra la luz solar y dispersa con mayor intensidad los tonos azules y violetas, mientras que los colores rojizos continúan su camino y se desvían hacia la Luna.
Como resultado, el satélite adquiere un color rojo oscuro o anaranjado.
El fenómeno se compara con la proyección simultánea de todos los amaneceres y atardeceres del planeta sobre la superficie lunar. Cuanto más polvo o partículas haya en la atmósfera, más intenso puede ser el tono rojizo observado.
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El eclipse será visible principalmente en Asia, Australia y América del Norte, especialmente en regiones cercanas al océano Pacífico.
En América Latina, la visibilidad variará según el país: en México el punto máximo está previsto alrededor de las 05:04 (hora local), mientras que en países como Colombia, Perú y Ecuador se podrá observar al menos la fase parcial durante la madrugada. En Argentina y Chile coincidirá con el amanecer. (I)






