Un estudio desarrollado por Pablo Sebastián Padrón y Claus Rasmussen, investigadores de la Universidad del Azuay, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) y Aarhus University, confirma la presencia de 13 especies de abejorros en Ecuador.
Están distribuidas en dos subgéneros: Bombus (Cullumanobombus): B. butteli , B. ecuadorius , B. funebris , B. handlirschi , B. hortulanus , B. melaleucus , B. robustus , B. rubicundus y B. vogti, y Bombus ( Thoracobombus ): B. excellens , B. pauloensis , B. pullatus y B. transversalis.
Los resultados muestran que la mayoría de las especies de abejorros ecuatorianos están asociadas a ecosistemas altoandinos por encima de los 2.300 metros, incluyendo páramos y bosques montanos.
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Sin embargo, algunas especies se extienden hasta tierras bajas amazónicas, con registros desde los 180 hasta los 4.719 metros de altitud, lo que convierte a Ecuador en uno de los países de mayor diversidad altitudinal de abejorros en la región.
El conjunto de datos de la investigación incluye 1.756 registros, que comprenden 408 especímenes de museo, 1.234 observaciones de iNaturalist y 114 observaciones de campo.
Estos abejorros visitan 143 especies de plantas pertenecientes a 39 familias botánicas, lo que subraya su papel clave en la polinización de la vegetación nativa y de cultivos agrícolas.
Los autores destacan que, pese a su importancia ecológica y cultural, incluyendo el reconocimiento ancestral de especies como Bombus funebris en la lengua kichwa, los abejorros ecuatorianos siguen siendo poco estudiados, y por ello, se resalta la urgencia de continuar el monitoreo para entender cómo estas especies responden a la transformación de los ecosistemas andinos.
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Los datos recopilados en el estudio abarcan cinco décadas e incluyen registros de 17 de las 24 provincias de Ecuador.
En el documento se sintetiza la información más completa disponible actualmente sobre los abejorros ecuatorianos, contribuyendo a un mejor conocimiento taxonómico, una comprensión más profunda de sus interacciones tróficas y una visión biogeográfica más clara del grupo.
Estas abejas grandes y sociales tienen cuerpos robustos cubiertos de una densa pilosidad y poseen una apariencia carismática. Como abejas formadoras de colonias y polilécticas (es decir, generalistas en sus preferencias de polen), dependen en gran medida de recursos florales como el néctar y el polen para su sustento y mantenimiento. Esta función ecológica las convierte en visitantes activos de las flores tanto en ecosistemas naturales como en agrícolas.
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Evidencias recientes indican que los abejorros se están viendo afectados por el cambio global, lo que provoca disminuciones poblacionales, reducciones de su distribución y una alteración de la sincronía con las plantas que visitan. Se prevé que estos efectos negativos sean más pronunciados en ecosistemas de gran altitud como los Andes, donde los abejorros son especialmente abundantes, lo que convierte su estudio en una prioridad.
De acuerdo con los investigadores, los hallazgos de la publicación también resaltan la importancia del monitoreo y la investigación continuos, en particular para evaluar cómo estas especies responden al cambio ambiental y comprender mejor sus roles funcionales dentro de los ecosistemas andinos y de tierras bajas.
El estudio completo está en: https://journals.ku.edu/melittology/article/view/24640. (I)


























