En medio del incremento de los trastornos de ansiedad y los problemas de sueño, muchas personas buscan alternativas a los medicamentos tradicionales. Entre las opciones más populares está la valeriana, una planta medicinal con siglos de uso que hoy se vende como suplemento para calmar los nervios y mejorar el descanso.

La Valeriana officinalis es originaria de Europa y Asia y desde la antigüedad se ha utilizado por sus efectos calmantes. Actualmente se comercializa en cápsulas, polvos e infusiones elaboradas a partir de su raíz seca.

Se la suele comparar con el diazepam por su efecto tranquilizante. Algunas investigaciones sugieren que podría actuar sobre los receptores del ácido gamma-aminobutírico, conocido como GABA, un neurotransmisor que regula la actividad del sistema nervioso.

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Este mecanismo está relacionado con la relajación y el sueño, y también interviene en síntomas como los asociados al síndrome premenstrual.

Estudios han encontrado que la valeriana puede tener un efecto sedante leve, menor que el de muchos medicamentos recetados para dormir. Por eso, algunas personas la usan para tratar ansiedad social, insomnio e incluso molestias como dolores de cabeza o problemas digestivos. Sin embargo, los resultados no son concluyentes.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) no ha aprobado la valeriana como tratamiento médico. Expertos señalan que la falta de estandarización en las dosis y la calidad de los suplementos dificulta evaluar su eficacia real.

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Además, la mayoría de los estudios han analizado su uso durante periodos cortos, de alrededor de seis semanas, por lo que no se conoce con claridad su seguridad a largo plazo.

Por eso, los médicos recomiendan que las personas que ya toman antidepresivos u otros fármacos consulten con un profesional de salud antes de incorporar valeriana, ya que pueden producirse interacciones negativas. (I)