Cinco años de relación, una boda a la vista, y la opinión de su familia, fueron los motivos suficientes para que Abigail no terminara su noviazgo. Aunque en su mente ya declaraba un silencioso final para lo que empezó como una historia de amor, prefería aferrarse a la idea de que solo era un mal tiempo que ya pasaría. “Uno empieza una relación con muchos deseos, con muchos sueños, con metas juntos, y formar una familia porque esa es la meta alcanzable para iniciar una nueva etapa en familia”, manifiesta la joven de 26 años a este Diario; pero a partir de los tres años de su relación todo eso se fue espumando lentamente.

En ese entonces no tenía muy claro sus sentimientos, pero sabía que el cariño no era igual, que los detalles costaban, que había una despreocupación por parte de los dos, sensaciones que desde un inicio no fueron verbalizadas. “Yo lloraba mucho... y buscaba cosas absurdas que no tenían nada que ver, cuando en realidad no quería afrontar lo que estaba sucediendo en la relación...”, recuerda ella.

Cuando todo empezó a tornarse en discusiones llegaron los calificativos. “Recuerdo claramente que una vez dentro de una discusión le dije que él no era la persona indicada para mí (...) yo pensaba: no importa, porque igual ya no voy a estar con él”.

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Todo este malestar lo empezó a cargar a solas, “callaba mucho y actuaba como si nada me estuviera pasando”, recuerda. “No lo hablaba con las personas más cercanas, por vergüenza, porque sentía que iba a ser juzgada, etc. Y eso te limita a tomar mejores decisiones o a actuar, ya sea para finalizar una relación o bien ya sea para seguir avanzando, y es cuando uno empieza a vivir ese duelo”.

Un duelo, era esto justamente lo que Abigail estaba viviendo dentro de su relación. Un duelo se lo vive cuando se pierde a una persona o mascota. Cuando se trata de una relación, lo normal es vivir este proceso una vez que se haya dado por terminada la conexión emocional. Pero, ¿qué sucede si aún está involucrado/a con su pareja actual, y siente que la relación ya se acabó pero decide seguir?.

La comunicación falla si una de las partes tiene un discurso que lo pone en posición de víctima. Imagen: pexels

Vivir un duelo durante la relación es lo que también el terapeuta Galo Salazar conoce como “divorcio emocional”, ya que sentimentalmente ya están separados. “Vives sabiendo que al otro ya no le interesa la relación, estás por costumbre y el silencio reina en esa relación. Es terrible porque eso conlleva a que la rutina ha vencido en esa relación, sino te decides a terminar o a hablar”.

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Abigail recuerda que dentro de ese duelo comenzó a guardar resentimientos hacia su pareja y hacia ella mismo, por cosas que ya no le gustaba de él o simplemente porque ya no eran compatibles. “Dentro de ti vas dejando de lado a esa persona y dejándote de lado a ti mismo”, dice.

Durante el duelo o divorcio emocional el deseo sexual desaparece, las relaciones con los amigos y el entorno se pueden ver restringida, el doliente puede dejar de ser tan comunicativo como lo era antes. “Cuando llegas a casa y solo hablas de trabajo y no hablas de tu relación, hay silencios, simplemente no conversan. Ya no existen los detalles que habían en un comienzo, ya no se toman de la mano, ya no hay ese contacto visual. Ese granito de cosas sumadas se convierten en un desierto afectivo”, explica el profesional.

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En el caso de Abigail, ella sabía disimular muy bien su dolor en medio de los preparativos de su boda, la misma que se vio cancelada por una infelidad por parte de su pareja a meses de casarse. “Fue una experiencia de la que sí saqué muchos aprendizajes, pero que no me hubiera gustado pasarla”. Pero al mismo tiempo sintió una especie de alivio, era la razón perfecta para terminar con todo. “Dije mejor que sucedió esto porque al final si no era él, era yo quien podría haberle sido infiel... llegué al punto de tener ese pensamiento”.

En este punto de la infidelidad la familia de su pareja le aconsejaba continuar con la relación ya que le aseguraban que con el tiempo lo superaría, ya que en “todas las parejas pasa”.

Salazar menciona que el normalizar el duelo dentro de una relación también podría deberse a comportamientos adquiridos en la familia. “Muchas mujeres se han quedado con el ejemplo que nuestros padres nos han dejado. Esas madres que sabiendo que el papá anda con alguien continúan con la relación, o que no hay nada, o que es una relación en la que estamos juntos por nuestros hijos y tal vez lo hijos emulan eso considerándolo como normal en una relación”.

Siguiendo este patrón, Abigail y su novio trataron de retomar la relación, pero al final se dieron cuenta que solo se estaban dejando llevar por lo que los otros les dictaban, y aunque se perdonaron, admitieron que lo mejor era ya no seguir con algo que no tenía un norte. A su corta edad Abigail sintió que había desperdiciado su tiempo.

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Terapia en pareja

Galo Salazar, quien es especializado en terapia de pareja, señala que una relación amorosa o matrimonio se puede salvar siempre y cuando exista un corazón dispuesto. “La terapia es solamente si los dos están dispuestos a remar al mismo lado, y una vez que están dispuestos, deben reconocer en lo quen han fallado y empezar a tomar las riendas de esto”, indica el profesional, quien añade que uno de las bases principales es comunicar todas las molestias. “Si no verbalizo lo que yo siento, la otra persona no se enterará”, dice.

En la terapia se puede decidir si continuar con la relación o terminarla. “Imagínese envejecer con alguien a quien no quieres, sería terrible”, sostiene.

No hay que esperar a vivir un declive en la relación para visitar a un profesional, todos pueden hacerlo para detectar cosas a tiempo. “Hoy por hoy es importante que todas las personas asistan a terapia. De alguna u otra manera a veces necesitan hablar a veces con alguien, para guiar, ayudar a que la persona se pueda dar cuenta de cómo está su vida”.

Entrevista con la psicóloga clínica Paz Carrión

Es de Cuenca, tiene 33 años y es especializada en terapia de parejas, con un máster en psicoanálisis. Desde hace 11 años se dedica a esta profesión. Tiene un consultorio físico y también trata a sus pacientes vía online @elretodelos3meses.

En una entrevista con EL UNIVERSO, la piscóloga contesta una serie de preguntas frecuentes con respecto a este tema:

¿Las mujeres son más propensas a llevar este duelo durante la relación?

Todavía está arraigado en nuestra sociedad muchísimo machismo. Desde años atrás, los hombres salen de una relación y entran enseguida a otra. Aparentemente no se permiten ellos vivir nada de sus emociones, ahora con los años han ido cambiando, asisten más a terapia de lo que años atrás eso era inpensable. Los hombres también viven el duelo pero de forma distinta y eso es producto de la cultura y cómo ellos se formaron, en donde no se les permitió hablar de sus problemas, ni llorar, ni ponerse sensibles.

Buscan refugio en el alcohol, salir o involucrarse en otras relaciones amorosas. Pero luego sufren las consecuencias de no haber cerrado un vínculo anterior que se ve reflejado cuando siguen en contacto con su expareja o el no permitirse ser abierto emocionalmente en la nueva relación, entre otros.

Las mujeres en cambio, viven este duelo emocional cuando la relación está transcurriendo. Normalmente recurren al psicólogo cuando ya ‘están listas’ para la separación. Se ve muchísimo en terapia a mujeres que llegan y dicen ‘no sé qué me pasa, pero ya firmé el divorcio o ya me separé y debería estar devastada pero no me siento así'. El sentimiento que en realidad sienten estas pacientes es de ‘desubicadas o paralizadas’.

Esto se debe a que han vivido el duelo durante la relación y sus parejas no se dieron cuenta de que se sentían mal o que cayeron en una rutina, las mujeres por sus perfiles psicológicos o su predominancia de las emociones sí lo captan y se van despidiendo de esta relación desde mucho antes.

¿Qué tan dañino puede resultar estar en una relación donde ya no hay nada?

Esto afecta a todos los ámbitos de tu vida. Cuando estás mal con tu pareja, te lleva a estar mal en el trabajo, en tus relaciones personales, con tu maternidad o paternidad. Vivir tu relación en duelo, puede ser súper perjudicial porque sin que te des cuenta, te vas deprimiendo poco a poco. A la final, se supone que tú tienes una pareja para recibir amor, cariño, acompañamiento, cuidado y protección. Así que cuando estás en una relación muerta pero el vínculo sigue activo, puede ser extremadamente doloroso, porque la indiferencia mata. Esto puede afectar a tu propia esencia, hay quienes han dejado de reír, poco a poco van cambiando su forma de ser porque siguen en relaciones donde no hay nada y se pretende que sí.

¿Vivir el duelo en una relación puede afectar a la parte cognitiva y afectiva más adelante?

Sí, porque esto deja sus huellas. Cuando quieres empezar otra relación, a veces lo que viviste en la última te marca y ya no tienes la misma confianza con tus parejas, te proteges más, cuidas tu corazón y a la larga eso puede hacer que tú pongas una muralla que no te permite relacionarte del todo emocionalmente.

¿Por qué cree que las personas preferimos quedarnos en esta relación, vivir el duelo, sufrir, y una vez que se termina, retirarnos en paz?

Creo que es por miedo a los cambios bruscos que conlleva el salir de una relación. Cuando tú estás en una relación a largo plazo, construyes muchas cosas alrededor de ella. Desde un sistema social, tienes amigos en común, a veces hay trabajo en común, hijos en común. Las personas odian el cambio y por eso no terminan rompiendo la relación y se quedan un tiempo ahí. Al tú terminar de sofocar todos tus sentimientos positivos hacia la pareja, es un poco más fácil divorciarse o separarse cuando ya no hay tantos sentimientos involucrados.

Diría que eso pasa mucho en las mujeres, les cuesta ya no estar, ponerse esos límites o tienen que organizarse en muchas otras situaciones para lograr separarse. (I)