Por estos días, la vida de María Teresa Guerrero, más cariñosamente llamada la ‘Flaca’ Guerrero, es una balanza que cada vez se inclina más hacia la alegría, a la gratitud, al amor y a las ganas de vivir. Los pesos del miedo, la ansiedad, el dolor y el sufrimiento siguen allí todavía, pero con el paso del tiempo tratan de hacerse soportablemente leves y lejanos.


