“Quiero seguir en pie y digna”: la francesa Gisèle Pelicot asegura que quiere recuperar una vida tranquila y feliz, en una entrevista con motivo de la publicación de sus memorias, Un himno a la vida, el 17 de febrero, en 22 idiomas.

Pelicot, convertida en un símbolo feminista mundial tras el histórico juicio a su exmarido y a otros 50 acusados de violarla, quiere transmitir un mensaje de esperanza y afirma estar “centrada en el futuro”.

El título de su libro en francés es Y la alegría de vivir. ¿La ha recuperado?

Estoy mejor. Después del juicio, hice un balance de mi vida y hoy intento reconstruirme a partir de ruinas. A pesar de todos estos trances, incluso en los periodos más oscuros, siempre busqué destellos de alegría. Me centro en el futuro, en la alegría. Sé que puede sorprender a algunos que esperan verme hecha pedazos, pero quiero seguir en pie y digna.

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MADRID, 17/02/2026.- Ejemplar del libro 'Un himno a la vida: Mi historia', la autobiografía de Gisèle Pelicot, que sale este martes a la venta en 20 idiomas, a la venta en una librería madrileña. EFE/Zipi Foto: EFE

Algunos la califican de ícono. ¿Asume usted ese estatus?

Yo no uso esa palabra. Creo que mi historia se ha convertido en un símbolo. Sé de dónde vengo y quién soy. Me parece que no sabemos los recursos que tenemos en nosotros mismos hasta que nos vemos obligados a utilizarlos, y eso también es lo que me gustaría decirles a las víctimas.

¿Por qué escribió este libro?

Necesitaba explicar mi trayectoria vital, dirigirme a todos aquellos y aquellas que me han apoyado. Era una manera de responderles. Escribir este libro con (la periodista y novelista francesa) Judith Perrignon, en quien confiaba plenamente, fue a la vez doloroso y apasionante.

Además del caso, traza mi existencia, el recorrido de tres generaciones de mujeres: mi abuela, mi madre y yo. Su ejemplo explica mi fuerza, porque de muy joven tuve que enfrentarme a dramas. Cuando se pierde a la madre a los 9 años, se crece más rápido que los demás.

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¿La ayudaron los psicólogos?

Por supuesto, no podía salir de esto sola. ¿Cómo escoger en 50 años de recuerdos manchados por esta serie de crímenes? Viví medio siglo con el señor Pelicot y no tengo ningún recuerdo de las violaciones, solo la memoria de los días felices.

No puedo tirar toda mi vida a la basura, decirme que esos años no fueron más que una mentira. Si lo hago, me derrumbo.

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Al final del libro, anuncia su intención de ir a ver al señor Pelicot a la cárcel. ¿Por qué?

Querría hacerlo por mí. Esa visita sería una etapa de mi reconstrucción, la ocasión, por primera vez desde su detención en noviembre de 2020, de tenerlo cara a cara. ¿Cómo pudo hacerme esto? ¿Cómo pudo hacer vivir un infierno a toda nuestra familia? ¿Qué le hizo a Caroline (su hija)? Puede que no responda a mis preguntas, pero necesito planteárselas.

Gisèle Pelicot y su hijo Florian Pelicot en el juzgado de Nimes, al sur de Francia, el 8 de octubre de 2025. (Photo by Christophe SIMON / AFP) Foto: AFP

Por ahora, no hay ninguna fecha para la visita. Creo que no se hará antes de fin de año.

En el libro, habla de sus relaciones con sus tres hijos. ¿En qué punto se encuentran?

Es falso pensar que un drama así reúne a una familia. Es imposible. Cada uno de mis hijos intenta reconstruirse como puede. El sufrimiento de Caroline me desgarra. Tiene una rabia que yo no tengo. Y está esa duda [de saber si fue violada por su padre] que la condena a un infierno perpetuo. No pongo en duda su palabra, pero no tengo las respuestas. Hoy, nuestras relaciones están más sosegadas y me alegra. Voy a intentar acompañarla lo mejor que pueda.

¿Tiene la intención de seguir siendo una mujer pública?

Estoy en mi año 74. Aspiro a la calma. No soy una feminista radical, soy feminista a mi manera. Sé que aún queda mucho camino por recorrer, pese a los avances en materia de consentimiento. Dejo a las nuevas generaciones la tarea de cambiar esta sociedad patriarcal.

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Podremos votar todas las leyes que queramos, pero si no cambiamos las mentalidades, no lo lograremos. Ante todo, se tiene que ver la educación de nuestros hijos. Es necesario que los padres se impliquen.

Gisèle Pelicot en Avignon, Francia, el 23 de octubre de 2024, durante el juicio de su exesposo, acusado de drogarla durante casi una década para invitar a extraños a su casa a violarla. (Photo by Christophe SIMON / AFP) Foto: AFP

Tiene prevista una gira para presentar su libro. ¿Con qué mensaje?

Un mensaje de esperanza. Después del sufrimiento, uno se puede autorizar de nuevo la felicidad y ser feliz. Tengo la suerte de amar de nuevo, es magnífico. Creo que una vida sin amor es una vida sin sol.

Un himno a la vida, relato pudoroso pero sincero

La francesa Gisèle Pelicot ha dicho (en entrevista reciente con la revista Elle) que no quería contar el juicio en su libro. “Ya se ha dicho todo. Quería que la gente me conociera”. Quería ser vista como una mujer resiliente. “Me pregunté si la gente no pensaría: ‘¡otra vez ella!’. O, peor aún: ‘Gisèle Pelicot, esto va a ser morboso…’”. Quería crear un relato pudoroso pero sincero.

El 20 de febrero presentó en Londres sus memorias Un himno a la vida, acompañada por las actrices británicas Kate Winslet, Juliet Stevenson y Kristin Scott Thomas.

Los asistentes al Royal Festival Hall no iban a ver ningún espectáculo, sino a escuchar de primera mano el testimonio de esta mujer de 73 años que fue sometida a sumisión química repetidamente por parte de su exmarido para que decenas de hombres la violaran en su domicilio.

La sumisión química es la administración de sustancias (psicotrópicas, alcohol, drogas) a una persona sin su conocimiento o consentimiento para anular su voluntad, provocando somnolencia, desinhibición o amnesia con fines delictivos, principalmente agresiones sexuales o robos.

Su vida después de estos hechos, además de detalles de su infancia, matrimonio, maternidad, carrera profesional y su experiencia posterior al juicio contra su marido, son los que recoge ahora en su autobiografía, que salió a la venta este martes y cuyos fragmentos fueron recitados esta noche con las voces de Stevenson, Scott Thomas y Winslet.

“Espero que este libro sea un mensaje de esperanza”, dijo Pelicot, quien respondió a las preguntas de la moderadora, la periodista Samira Ahmed, en su lengua materna, el francés, mientras sus palabras se traducían simultáneamente al inglés por escrito y a través de audífono.

Para que la vergüenza cambie de bando

Las memorias comienzan recordando cómo el día 2 de noviembre de 2020, en una comisaría, un gendarme le comunicó que su marido, al que habían cazado fotografiando por debajo de la falda a una mujer en un supermercado, había sido detenido por violación agravada y administración de sustancias, y le enseñaron las imágenes que este guardaba en su ordenador, en las que se veía cómo más de cincuenta hombres abusaban sexualmente de Pelicot.

Cuatro años más tarde, en septiembre de 2024, Gisèle decidió renunciar a su anonimato y permitió que su caso se sometiese al escrutinio público para que “la vergüenza cambiase de bando” y que tanto su marido como el resto de los violadores tuvieran que dar la cara y rendir cuentas.

“El señor Pelicot orquestó todo esto, pero ellos fueron cómplices de esos actos (...). Yo soy afortunada de estar aquí con ustedes mientras él está en prisión. Este es el lado positivo”, dijo la considerada como una de las mujeres más influyentes del mundo actual, según medios como la BBC o el Financial Times.

Un lenguaje humillante

La francesa aseguró haberse sentido humillada en innumerables ocasiones durante el proceso judicial, especialmente por el lenguaje utilizado tanto por las autoridades como por los psicólogos o los abogados en los tribunales, y pidió que se trate a las víctimas de violencia sexual con más respeto.

También rememoró cómo, antes de conocer que su marido la drogaba, fue a visitar a diversos neurólogos porque sufría pérdidas de memoria y llegaron a sugerir que tenía síntomas de alzhéimer temprano; mientras que su ginecólogo jamás contempló la posibilidad de la sumisión química pese a haber sido violada repetidamente.

Pelicot confesó asimismo que llegó a plantearse quitarse la vida tras conocer los hechos, pues sentía que lo había perdido todo, pero logró recomponerse y afrontar la realidad: “Nunca le daré una mano a la muerte”, aseguró.

Para lograr desconectarse del tsunami judicial en el que se vio envuelta, la francesa se refugió en la serie Gambito de dama, cuyos capítulos la mantuvieron en vela hasta altas horas de la madrugada; así como en paseos por la naturaleza que le permitieron recuperar la sensación de libertad.

A lo largo de la charla, Pelicot reflexionó, entre otras cosas, sobre la lacra global de la violencia sexual y la sumisión química, el tratamiento en los medios de comunicación del tema o el acceso de los menores a redes sociales y contenidos pornográficos.

Stevenson, Scott Thomas y Winslet regresaron al escenario para una lectura final de las memorias, en concreto de la parte en la que Pelicot recuerda cómo una multitud de mujeres se agolpó a las puertas del Palacio de Justicia de Aviñón para mostrar apoyo a Pelicot y le enviaron cartas que le dieron fuerza para seguir adelante y la “salvaron”.

Tras la publicación de su autobiografía, la mujer de 73 años comentó que su único objetivo actualmente es poder continuar con su vida de forma serena y calmada, de la mano de su actual pareja, Jean-Loup, aunque concluyó diciendo que siempre estaría disponible para apoyar a todas las mujeres que necesiten de su ayuda. (I)