La relación entre familiares adultos, especialmente padres e hijos, puede ser muy significativa cuando se trabaja en ella intencionalmente. Pero a menudo, se repiten patrones al hablar e interactuar que impiden que se cultiven la cordialidad y la amistad. ¿Por qué parecen aumentar las tensiones familiares en el último mes del año, en contradicción con el espíritu de la fecha?

La psicóloga clínica Cecilia Chávez Bowen dice que es normal que la dinámica familiar conlleve algo de estrés. Se mezclan la alegría de reunirse, la tristeza por el que falta, los enojos acumulados, el asunto económico (regalos) y la competitividad por quién es mejor anfitrión o mejor cocinero. "Y a veces, llega un familiar del extranjero y eso, si bien se espera con cariño, altera la rutina de la familia". Los actuales requisitos de distanciamiento social serán alivio para unos y carga para otros. Aun si elige limitar la reunión al núcleo familiar o hacer un encuentro virtual, las personas más sensibles en la familia pueden sentirse abrumadas, y los conflictivos pueden causar malestar.

Estas son fechas en las que se desarrollan ansiedad, impotencia y melancolía. "Ansiedad por cumplir con el regalo ideal o por preparar la comida perfecta y cumplir con las expectativas; impotencia de no alcanzar el estándar de gastos o compras que impone el medio, y melancolía por recuerdos del ayer asociados a estas fechas y a ritos que realizaban personas que quizá ya no están físicamente entre nosotros y extrañamos", enumera el abogado y conflictólogo Jacobo Quintero-Touma. Es una fórmula para la temporada de emociones más intensas del año.

El abogado describe a la familia ampliada como un conjunto de microcosmos, donde no puede haber total armonía. "Las emociones o conflictos preexistentes pueden emerger al vernos, pero muchas veces con una palabra dulce pueden ser manejados". El anfitrión o la persona mayor de la familia puede ser impedir que las discusiones escalen, mediante intervenciones inteligentes. "Son pocas horas, vale la pena hacerlo".

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"La mejor manera de llevar bien el estrés y recuperar la alegría familiar es recordar el sentido de las Navidades y empezar una tradición de paz", dice la psicóloga. "Hay familias que se reúnen para la novena, otras los domingos de Adviento". Esto favorece la unidad y, al ser encuentros de corta duración, no permiten que los conflictos crezcan.

  • Muchas veces, las familias no se frecuentan y se ponen recién al día en las reuniones de Navidad o Año Nuevo. Chávez-Bowen identifica esto como un origen del sentido de competencia e incomodidad. "Quién tiene más éxito en su trabajo, quién viajó, quién tuvo problemas económicos, el hijo de quién se graduó con honores, quién perdió su trabajo. Lo ideal es celebrar los logros de la familia, conforme se van dando, o dar apoyo en el momento justo", pero si no se ven a menudo, la acumulación de estos eventos crea roces.
  • A veces ya pasó una pelea fuerte y hay dos o más familiares que no se hablan. "Conviene recordar que hasta en las guerras ha habido una tregua por Navidad. Intenten conciliar posturas y que un familiar prudente haga de intermediario, escuche a ambos y ayude a llegar a acercamientos". Busquen un momento cómodo para las dos partes, con tiempo suficiente para tratar el tema, con reglas de buen trato y en un lugar neutral. "No se puede presionar para la paz".
  • Si se agotaron estas instancias y algún familiar es causa de incomodidad general, la familia puede plantearse no invitarlo. "Es un derecho, pero genera culpa en quienes no invitan y resentimiento en quien se siente excluido". Busquen orientación familiar profesional para llegar a acuerdos satisfactorios, antes de que se cansen de intentar resolverlo solos, sin éxito.
  • Haga de la diversidad un componente de la armonía familiar. "No necesitamos pensar o actuar uniformemente para tener relaciones armónicas y respetar al otro", dice el abogado. "El amor por otro miembro de la familia lleva implícita la posibilidad de que piense distinto".

Cómo tener una discusión pacífica entre adultos

Si ha decidido no evitar el tema, tenga en cuenta que una discusión productiva tiene argumentos y razonamientos y busca llegar a un acuerdo, a un consenso o a entender la visión del otro, señala Quintero-Touma. Si no se puede compartir, al menos entender. "Es posible que cambiemos nuestra percepción de las cosas y coincidamos con la visión inicial de nuestro interlocutor". En el altercado, violento y acalorado, nada de esto existe.

Si con un análisis sereno y sincero concluimos que no hay forma de sobrellevar la situación, sino probabilidades de llegar a una enfermedad, una comisaría, una clínica o a una enemistad irreversible, entonces es válido no asistir. "Sobre todo si la familia acostumbra beber mucho alcohol". Este puede ser un desinhibidor y detonante de peleas. No se entristezca. "Busque una familia sustituta, hable con amigos, forme parte de otro grupo en el que se sienta integrado", son las recomendaciones del abogado.

A continuación, Quintero-Touma comparte algunas estrategias para participar pacíficamente de una reunión familiar en la que hay opiniones y corrientes conflictuadas.

  • No es momento de resolver problemas. "Contrario a lo que la abuelita pueda creer, estas fechas no son el mejor momento del año para resolver conflictos preexistentes".
  • Recuerde que no todo conflicto se resuelve. Algunos solo se manejan. "Hay situaciones que no tendrán solución, pero podremos aprender a vivir con ellas y manejarlas".
  • Practique la asertividad. Es una forma simple y firme de comunicarse, expresando sentimientos y opiniones sin atacar a nadie. "'El pavo siempre está demorado' podría ser respondido con 'Coincido contigo, los supermercados tienen largas filas este día'".
  • No busque tener la razón en todo, solo es Navidad. Disfrute la cena y el momento. "Enfóquese en las partes divertidas, son muy llevaderas. Es una celebración, relájese".
  • Negocie. Posiblemente si usted hiciera todo, sin duda saldría mejor, pero deje que cada quien haga algo y participe. "Todos son parte de algo, no desee ser centro de todo".
  • Tiempo fuera. Si ve que a pesar de todo, nada funciona, salga un momento, camine en la calle o el jardín, mire las estrellas. "Si son varios días juntos, salga a correr o haga deporte, aíslese del grupo unos minutos. Siempre regresará recordando que pronto es 7 de enero y volverá a su hermosa rutina individual". (F)