Cuando sentimos molestias estomacales, en ocasiones, sin saber en realidad de qué se trata, decimos que se debe a un reflujo de ácido gástrico o a acidez estomacal.

No obstante, no siempre tenemos claro a qué se refiere cada una de estas afecciones y cuáles son sus síntomas para identificarlas. Aunque parezca que se trata de lo mismo, en realidad son distintas y su tratamiento también es diferente.

Reflujo de ácido gástrico

El especialista en gastroenterología Ernesto Paladines explica que el reflujo de ácido gástrico es el denominado reflujo gastroesofágico y consiste en el paso de manera retrógrada del ácido gástrico a través de un cardias incompetente, produciendo una inflamación del esófago que se denomina esofagitis.

Publicidad

Entre los síntomas que esta afección genera está un dolor tipo ardor en la región retroesternal (la parte del tórax por encima del diafragma), la regurgitación de ácido y la sensación de boca amarga que se debe a la pirosis (sensación de quemadura que sube desde el estómago hasta la faringe, producida por la regurgitación de líquido estomacal cargado de ácido), indica el experto.

El tratamiento consiste en la administración de medicamentos que controlan la acidez, denominados inhibidores de la bomba de protones, como por ejemplo el dexlanzoprazol; y medidas higiénico-dietéticas, recomienda Paladines, entre estas:

- Bajar de peso
- Elevar 20 centímetros la cabecera de la cama
- Tener una cena ligera tres horas antes de acostarse
- Evitar alimentos como grasas, frituras, chocolate, café, té, cítricos, licor, cigarrillos, aspirina y antiinflamatorios.

Publicidad

Acidez estomacal

La acidez gástrica o estomacal se refiere a la secreción de ácido clorhídrico por parte de las glándulas gástricas y puede ser desencadenado por ingesta de comidas grasas, picantes con salsa de tomate o frituras, detalla el especialista.

Esta afección puede provocar que se presenten molestias como un dolor tipo ardor en epigastrio (región superior del abdomen que va desde la punta del esternón hasta el ombligo), el cual puede generarse de manera esporádica, aunque no debe no debe causar mayor preocupación.

Publicidad

Paladines señala que este problema puede controlarse con medicación de venta libre, como antiácidos, no obstante, cuando esto se vuelve constante y aumenta su intensidad y frecuencia, causando incluso que la persona se despierte durante la madrugada, esto podría estar siendo causado por una gastritis o úlcera gástrica o duodenal.

Si se presenta un cuadro como el antes mencionado, lo recomendable es que la persona acuda a una cita médica con un gastroenterólogo, quien podrá examinar y verificar qué sucede con el paciente.

El especialista recomendará exámenes, dice Paladines, el fundamental será la práctica de una gastroscopia con toma de muestras para biopsia, con lo que se podrá descartar una eventual infección por Helicobacter pylori que, en caso de ser positiva, se trata con inhibidores de bomba de protones, como esomeprazol, asociado a dos o tres antibióticos cuyo esquema dependerá de la resistencia a los mismos según la región y, acoplado a probióticos, para evitar los efectos colaterales de los antibióticos.

Esto además debe realizarse acompañado por un régimen dietético, como el hacer comidas frecuentes y en poca cantidad, evitando las grasas, frituras, condimentos, picante, licor, cigarrillos, aspirina y antiinflamatorios. (I)

Publicidad