En estos tiempos tan especiales que nos toca vivir, la mente trata de encontrar una razón lógica para interpretar y relacionar los eventos que no percibe con claridad. El estado de estrés generalizado que hemos venido sintiendo por varios meses, debido a esta guerra muda que tenemos contra el COVID-19, nos impide separar con facilidad los hechos científicamente comprobados de las innumerables falsas o exageradas presunciones (que nos llegan sobre cualquier tema) que nos causan más confusión y aumentan nuestra sensación de inseguridad e indefensión.

Para muchos, este estado de continua aprensión y ansiedad puede convertirse en una reacción de pánico, con la consiguiente sensación de desesperación e inminente tragedia. Por esto hay que tener prudencia y emplear mucho el sentido común a la hora de evaluar tanta información (y desinformación) sobre tal o cual medicamento o procedimiento, o acerca de las diferentes teorías de la conspiración sobre el origen de la pandemia o sobre el escenario político.

Lo único seguro es que mucha gente tratará de sacar provecho de la necesidad del ser humano de creer en algo o en alguien. Parafraseando a Bismarck, nunca se miente tanto como durante una guerra (nuestro caso) o antes de una elección (también nuestro caso), así que en los próximos meses debemos esperar un bombardeo todavía mayor de fake news y de auspicio y desprestigio de ideas y personas desde prácticamente todos los ángulos.

¿Qué podemos hacer? Para empezar, no darles espacio ni en nuestra mente ni en nuestra vida a noticias sensacionalistas ni a curas milagrosas ni a promesas de redención. Tenemos que reforzar nuestro concepto de la realidad y no salirnos de dicho contexto. Debemos ejecutar nuestra capacidad de concentrarnos en una sola idea, la que queremos desarrollar, en perjuicio de cualquier pensamiento negativo que nos quiera invadir. Nuestra mente es lo más poderoso que existe en la naturaleza, usémosla para pensar siempre positivamente.

También necesitamos encontrar espacios para distraernos e interesarnos en adquirir nuevos conocimientos. Nuestra mente necesita variar sus escenarios, y si no es aconsejable salirnos físicamente de nuestra zona segura, la tecnología nos lo proporciona virtualmente. La comunicación digital es la clave para mantenernos cerca de familiares y amigos; ya hemos visto lo vital que ha sido para la continuidad de la educación de nuestros hijos y la de nuestros propios trabajos. Nuestra mente seguirá buscando y encontrando maneras de fortalecernos mientras continuamos en esta difícil travesía. De eso podemos estar seguros. (O)

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