Por ahora nos olvidamos de los besos y los abrazos en los encuentros reales. Nos mantenemos alejados cuando hablamos con alguien en la calle y nos despedimos con algún gesto. Sonreímos con la mirada. Procuramos estar más atentos de nuestro cuerpo y nuestros movimientos. Hasta miramos donde pisamos al entrar a una tienda, cuidando de atinarle a la alfombrita con desinfectante. Sin duda, los maestros de la atención plena se sentirían orgullosos de muchos de nosotros.

Estos meses de pandemia han demostrado que no hemos sido tan malos para adaptarnos, después de todo. Hemos incorporado hábitos a la vez que aprendemos en el andar cosas nuevas. Por ejemplo, ¿en qué momento apareció este Zoom que ahora todos usamos? De repente se convirtió en el lugar virtual más frecuentado para recibir o dar clases, para hacer fiestas familiares, celebrar el Día de la Madre, del Padre, cumpleaños o la graduación.

Nadie agradece el trabajo de los programadores que han hecho de cada nueva herramienta una cosa tan intuitiva que parece que la hubiéramos manejado toda la vida. Por supuesto, hay cosas más complejas que las dejamos a los expertos. Una de ellas es la publicidad en las redes.

Por ejemplo, antes de la pandemia se decía que los horarios en los que más movimiento había en redes sociales era de 11:00 a 13:00 o al final de la tarde. Durante la cuarentena en Ecuador, pude comprobar que esos horarios se trastocaron. La gente se conectaba mucho desde la medianoche hasta las cuatro de la mañana y las redes se quedaban quietas hasta el mediodía. Antes, si publicabas algo un viernes por la noche, los usuarios no lo iban a ver porque no se conectaban en ese horario. Pero durante la cuarentena, las redes hacían la fiesta toda la noche del viernes, sábado e incluso el domingo.

Nadie agradece el trabajo de los programadores que han hecho de cada nueva herramienta una cosa tan intuitiva que parece que la hubiéramos manejado toda la vida. Por supuesto, hay cosas más complejas que las dejamos a los expertos. Una de ellas es la publicidad en las redes".

Ciertas redes como Twitter o Facebook se empezaron a llenar de noticias de último momento estresantes pero a su vez de interés para todos. Tik Tok, en cambio, nos relajó y nos hizo reír. Eso que necesitábamos tanto, reír. En Instagram, por otro lado, se promovía todo tipo de productos y servicios que nos resolvían la vida en ese momento.

Así, a muy breves rasgos, se movieron las redes sociales en el primer semestre del año y probablemente se repita algo similar cada vez que nos tengamos que quedar en casa más tiempo. Cada ciudad tiene su ritmo de contagio y su forma de llevarlo, así como su forma de interactuar a través de las redes sociales.

Otra cosa que apreciamos mucho en estos tiempos fueron las transacciones digitales. Nos decían que mientras menos toquemos el dinero físico, menos posibilidades de contagio del virus va a haber. Partiendo entonces de ese principio, es que muchos recurrimos a las transferencias, las transacciones digitales y es ahí cuando las empresas han tenido que fortalecerse para dar un servicio seguro.

La pandemia continúa y seguiremos adaptándonos a vivir con el riesgo del contagio. Las verdades de antes no necesariamente serán verdades en el ahora. Tendremos que seguir observando, aprendiendo y aplicando. (O)