El 30 de mayo se cumplieron sesenta años del fallecimiento del escritor ruso Boris Pasternak. La noticia mereció breves datos en los medios, pero algunos recogieron el inmortal legado de un poeta cuya única novela –El doctor Zhivago– ocasionó un cisma en el ambiente político mundial cuando Pasternak se vio obligado por el régimen de su país a no aceptar el Premio Nobel de Literatura en 1958, por la prohibición de regresar a su tierra si él accedía.



















